Sofía Pérez, la alcañizana atrapada en la riada de Nepal: «Hemos estado cinco días a 5.000 metros, solo nos podía rescatar un helicóptero»

La joven viajaba con su padre por el país asiático cuando tuvo lugar el suceso. Ahora buscan en Katmandú la forma de volver a España o terminar su travesía que tenía como destino original el Tibet
Publicado por Marina Monreal el 2 de septiembre de 2026

Caminar por las montañas para descubrir el trekking de Langtang y más tarde visitar el Tíbet. Ese era el objetivo que la alcañizana Sofía Pérez y su padre, Óscar Pérez, propietario de la Óptica Bajo Aragón, tenían para su viaje a Nepal de este verano. La experiencia se ha visto truncada por la enorme riada que hace menos de una semana asoló el país a causa del colapso de un glaciar en la frontera con China y que ha dejado por el momento más de 350 muertos y miles de desaparecidos en ambos países.

En el momento de la catástrofe ambos —y el grupo con el que viajaban— se encontraban a unos 5.000 metros de altura. El paso del agua les dejó completamente aislados sin posibilidad de descender. En un pequeño pueblo de montaña con apenas ocho casas quedaron los dos alcañizanos y otros dos amigos con los que viajaban, una mujer belga y otra mujer española de 70 años, todos ellos turistas.

Aunque la escena pueda parecer terrorífica, Pérez asegura que fue una suerte estar a tanta altura. «Estamos en un sitio en el que teníamos agua, cama, comidas e incluso electricidad porque tenían un generador hidráulico con el que autoabastecerse. Allí es donde se hace noche para llegar a los picos», relata la joven. El único problema: no había forma de volver a la zona baja.

«Allí estábamos sin problemas, pero teníamos que esperar a que un helicóptero de rescate del Gobierno viniera a buscarnos para llevarnos de vuelta a la capital», añade la joven. Hasta cinco días tuvieron que estar a la espera con las consiguientes consecuencias para el cuerpo. «Teníamos a una señora mayor, yo tenía mal de altura y no me encontraba bien, no teníamos más opción que esperar», relata.

A todo ello se suma la incertidumbre de no saber a ciencia cierta qué estaba ocurriendo. «Estuvimos unos días sin comunicación y no sabíamos la magnitud de lo que había ocurrido. Ver las imágenes fue bastante crudo porque estábamos a pocos kilómetros», explica. Lamentan que la zona, una de las más turísticas de Nepal, ha quedado completamente devastada. «La travesía para llegar hasta donde estamos es ahora de 17 días, van a perder muchos turistas y para ellos va a ser un gran problema», explica la joven sobre el impacto económico de la catástrofe natural.

Los dos alcañizanos al inicio de su viaje en Nepal. / CEDIDA

Un viaje complejo

La travesía en helicóptero tampoco fue sencilla. «Estábamos en una zona por encima de las nubes y es complicado llegar», relata. En su caso ella viajó con el primer grupo, que tuvo que hacer a mitad del trayecto una parada de emergencia. «Estuvimos varias horas parados a la espera de que la situación mejorara y, en cuanto tuvimos una ventana de posibilidad, subimos al helicóptero corriendo para salir de allí», recuerda. La segunda parte de la expedición tuvo que esperar incluso unos días más. A su llegada a la capital, la alcañizana tuvo que ser hidratada con suero para recuperarse del mal de altura.

Ahora, el grupo que quedó atrapado vuelve a estar reunido en la capital de Nepal, Katmandú, donde estaban preparando el plan de regreso. «La idea era volver el 12 de septiembre, pero ahora mismo hay muchos turistas intentando salir y es un caos, todavía no sabemos qué vamos a hacer», reconoce.

La joven durante una de las paradas en la travesía. / CEDIDA

Colaboración con la reconstrucción

De momento, el grupo colabora con ONG locales para recaudar fondos y trabajar en la reconstrucción del país, que ha quedado muy dañado por la gran riada. «Hay zonas que no se han visto afectadas por la riada, son espectaculares y todavía se pueden visitar. Ahora es el momento porque el país va a necesitar el dinero de los turistas para remontar lo antes posible», explica la joven.

Esta es su segunda vez en el país y asegura que la cultura en el país asiático es muy especial. «Yo he viajado sola por todo el mundo, pero nunca he encontrado gente como los nepalíes, son personas maravillosas, nos han tratado como si fuéramos una familia», añade.

Uno de los ejemplos está en las personas que les ofrecieron acogida en la montaña. «Ellos prefirieron quedarse allí porque su pueblo estaba intacto, pero el valle que tienen justo al lado ha sufrido mucho y necesitaban ayudarles. Sufrieron mucho en el terremoto de 2015 y ahora les toca volver a colaborar juntos», relata la joven alcañizana.