DGA inicia nuevas negociaciones con el fabricante para llegar a un acuerdo.
El Gobierno de Aragón continúa tratando de llegar a acuerdos que beneficien y cubran las reivindicaciones de los agricultores aragoneses afectados por las roturas de tuberías. Así lo afirmó el consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, Joaquín Olona, el jueves en una visita a Alcañiz.
Las seis comunidades de regantes afectadas por regar con tubos defectuosos que fabricó e instaló Uralita en obras de nuevos regadíos, se han unido y han puesto el asunto en manos de los abogados. «Las propuestas no nos convencen y dejaremos que los trámites avancen y una vez tengamos todos los informes de los abogados los moveremos a donde haga falta», dijo el presidente del Canal Calanda-Alcañiz, Miguel Ángel Vaquero.
La bajoaragonesa es una de las comunidades afectadas por los reventones en Aragón. De hecho, el último lo sufrieron el domingo, en plena campaña.
«Ahora nos encontramos en una nueva fase de negociación con Uralita, la fabricante, porque se llegó a un principio de acuerdo pero no fue satisfactorio para los regantes. Se ha iniciado una nueva ronda para ver si podemos acercarnos lo más posible a sus necesidades que, por otro lado, yo comprendo y asumo», dijo Olona que reconoció el defecto de fabricación. «Lo sabemos y no lo voy a ocultar, eso es así», dijo.
En el caso del Canal Calanda-Alcañiz, donde se sufren los daños desde 2012, la superficie afectada era de 27 kilómetros. En 2013 DGA sustituyó 3 kilómetros y recientemente, 1,7 entre el Regallo y la N-232. Hace unos meses recibieron la propuesta de sustituir casi 4 kilómetros, un número que a pesar de ampliarse a 7 hace semanas, no convenció. «Es insuficiente, quedan 23», dijo Vaquero.
No obstante, el alcañizano reconoció que se ha ganado diligencia en las reparaciones que se solucionan en menos tiempo. «Administrativamente, vamos haciendo lo que se puede hacer, que es atender las averías de manera que no se produzca un coste», comentó Olona que reconoció que siempre se dan pérdidas y costes porque hay «daños derivados». En el caso del Calanda-Alcañiz, estiman pérdidas por valor de unos 200.000 euros desde que comenzaron los problemas hace cinco años.
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