Las obras para adecuar la futura residencia de Urrea de Gaén avanzan y el siguiente paso será la ejecución de los 400.000 euros concedidos desde el Fondo de Compensación de la Caja de la Diputación de Teruel. El Ayuntamiento urreano ha encargado la redacción del proyecto para la que esperan que sea la última fase. Lo que queda por delante es la equipación de los espacios con las instalaciones eléctricas, adquisición y colocación del mobiliario, así como la adecuación de los sanitarios. Se trata de vestir y llenar las habitaciones y espacios comunes que ya están terminados después de haberlos sometido a una renovación completa para adecuarlos a la nueva normativa.
Cabe recordar que las obras de este edificio comenzaron hace más de una década y especialmente a raíz de la pandemia algunas normas cambiaron. Hubo que hacer pasillos más anchos y sectorizar las tres plantas con puertas ignífugas para evitar males mayores en caso de un incendio pudiendo aislar zonas y pasillos. Como medida de seguridad también hubo que colocar la escalera de emergencias en el exterior, lo que elevó los costes de la fase anterior, ya que hubo que realizar una intervención de envergadura. Los suelos hubo que levantarlos para colocar calefacción radiante y eliminar los radiadores. «Está claro que hay que cumplir la normativa pero todas estas modificaciones en cosas ya hechas nos disparó los precios», dijo el alcalde, Joaquín Lafaja. El primer edil confía en que la siguiente sea la última inversión necesaria, aunque reconoce su optimismo. «Ojalá sea así y si faltase algo más de dinero para rematar no creo que sea mucho», añadió.
Un Centro de Día activo
Mientras las plantas superiores siguen en obras, el Centro de Día ubicado en la planta calle sí que funciona como hace desde hace más de cinco años. «Tenemos de todo en Urrea, desde escuela infantil hasta educación de adultos, e incluso médico y farmacia. Se trata de mantener todo esto y de incrementar los servicios», dijo en referencia a la puesta en marcha de la residencia que dará cabida a una treintena de personas. «Cada vez vivimos más y queremos estar en nuestros pueblos, en nuestro caso la tenemos en la plaza de la Iglesia y eso permitirá a los residentes hacer vida con el resto de vecinos e incluso ir a sus casas», concluyó.
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Y lo mal terminada que está. Ojo no hay un detalle bien hecho, antes de vestirla sería interesante que un albañil retocara todas terminaciones que con falla.
Desde luego no hagais nunca un comentario constructivo siempre destructivo, no lo entiendo que habiendo tanta gente lista en este mundo como se hacen las cosas tan mal.