Los vecinos de la calle Trinidad de Alcañiz que han podido conservar sus viviendas a pesar de los enormes problemas que se han registrado en la vía durante el último año, han denunciado el estado insalubre en el que todavía se encuentran sus casas cuando está a punto de cumplirse un año de los primeros desalojos. Una de las familias afectadas, la propietaria del número 10 ha emitido esta misma semana un comunicado a este medio de comunicación en el que lamentan que ni el Ayuntamiento ni Aquara se están haciendo responsables de los problemas en sus viviendas y que las condiciones en la que está viviendo dificultan mucho la ejecución habitual de sus rutinas.
Según explican, aunque la estructura sigue en principio firme, todavía hay daños importantes en el interior, con baldosas rotas y grietas en techos y paredes. En el caso de las viviendas que no tuvieron que ser derrumbadas, el desalojo duró tres meses y aunque los técnicos que han evaluado la situación sostienen que las viviendas son habitables, los vecinos mantienen que «no es verdad y no se puede vivir con normalidad». «Instalaron un tanque en el garaje donde se acumulaban los desechos de todo nuestro bloque, incluidos los de nuestros vecinos, lo que generaba un olor insoportable. Además, este tanque solía atascarse y el tubo de succión fallaba, provocando que los residuos se derramaran en el suelo», explican en el comunicado.
En este sentido, aseguran que también tienen problemas con el agua, ya que las tuberías provisionales apenas tienen presión y, por tanto, el calentador no llega a funcionar, lo que les obliga a calentar el agua en cazos para poder ducharse. La situación se hizo todavía más grave porque durante los días más fríos y al estar las tuberías a la intemperie, el agua del interior se congelaba. «Nuestros hijos tenían que irse a clase y no podían ni lavarse la cara», explica la familia afectada.
La situación empeora con las obras
Aunque el arreglo integral de la calle, con una inversión de más de medio millón de euros, se presentó como la solución a todos los problemas estructurales que sufren los vecinos, la familia asegura desde que los trabajos se pusieron en marcha, su situación es aún peor.
Según su propio testimonio, los operarios han dejado en varias ocasiones las tuberías desconectadas en el exterior de la vivienda, lo que les deja sin suministro. La última vez que un percance de este tipo sucedió fue en viernes y, por tanto, la casa estuvo sin agua hasta que volvieron el lunes siguiente.
La respuesta del Ayuntamiento
Aunque el arreglo integral de la calle supondrá una mejora muy importante en las cimentaciones de todas las casas de la zona. El Ayuntamiento ya ha planteado en otras ocasiones que Aquara es la responsable final del arreglo de las casas porque es la propietaria de la tubería en la que se produjo el primer reventón.
Fuentes de Aquara aseguran que en todo momento han estado encargándose de la situación e interesándose por el estado de las familias afectadas por este seceso y aunque, continúan haciéndose cargo de las facturas de las familias realojadas, la empresa apunta que las indemnizaciones se están gestionando con el seguro. Añaden que se están intentando agilizar los trámites lo máximo posible, pero que hay que esperar a la respuesta del seguro.
La familia afectada asegura que nadie se está haciendo cargo de su situación y que ni el Ayuntamiento no Aquara dan respuesta ante esta problemática. «Estamos agotados. Llevamos un año de un lado a otro sin ninguna solución. Lo único que pedimos es poder vivir tranquilos», concluyen.
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Una vergüenza por lo que estamos pasando los vecinos