Los vecinos de Valmuel vuelven a movilizarse tras el anuncio de que una tercera macrogranja porcina podría instalarse a menos de dos kilómetros de la población. Este martes a mediodía, varios han acudido al registro del Ayuntamiento de Alcañiz con más de 100 alegaciones en contra del proyecto y con una cuestión muy concreta: "¿Qué beneficio vamos a obtener los vecinos de la pedanía?".
Tras los últimos acontecimientos, los vecinos se muestran "sorprendidos" y consideran que la situación es "todavía más preocupante" después de que en noviembre de 2025 mantuvieran una reunión con el Ayuntamiento de Alcañiz tras el anuncio de las dos primeras macrogranjas. "Nos informaron de los permisos que se les había concedido a las empresas y en qué consistían", asegura Rebeca Millán, vecina de la pedanía.
Sin embargo, existe un documento firmado por el arquitecto del Ayuntamiento con fecha 10 de octubre del 2025 en el cual el Ayuntamiento confirmaba que la ley local permite construir ese tipo de actividad en ese terreno. "Cuando se reunieron con nosotros ya sabían que iba a haber una tercera y se lo callaron", insiste la vecina. Por su parte, Miguel Ángel Estevan, alcalde de Alcañiz, asegura que se enteró "este mismo fin de semana tras la publicación de la noticia en los medios de comunicación".
En este sentido, el primer edil se ha mostrado a favor de los vecinos: "Vamos a estudiar las alegaciones, a exigir respuestas sobre el agua, los purines y los impactos acumulativos, y a actuar dentro de nuestras competencias ante cualquier incumplimiento".
No obstante, cabe recalcar que en estos casos, el margen de actuación está en las manos del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA). Actualmente, la futura macrogranja se encuentra en exposición pública y las licencias de construcción todavía no están concedidas. "No se trata de estar a favor o en contra de una empresa. Se trata de exigir que se cumpla la ley y de garantizar que los intereses de nuestros vecinos estén protegidos", subraya Estevan.
Impacto sobre el territorio y sus vecinos
Desde Stop Ganadería Industrial aseguran que las tres granjas tienen previsto abastecerse del agua de la Comunidad de Regantes de Valmuel. "No sabemos a qué santo se le ha ocurrido a los regantes conceder el agua para estas actividades", señala Antonio Jorge, portavoz del movimiento. Además, para obtener la autorización ambiental integrada que necesitan las instalaciones, también deben contar con la autorización de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para el cambio de uso de regadío a ganadero, un trámite que según la plataforma no figura en el expediente.
El consumo conjunto previsto asciende a 85 millones de litros de agua al año, el equivalente a 34 piscinas olímpicas. Según la plataforma, esa agua debe potabilizarse antes de usarse porque contiene nitratos, microorganismos y materia orgánica; la propia comunidad de regantes advierte de que no es potable.
En cuanto al deshecho, calculan que las tres macrogranjas generarían conjuntamente 50 millones de litros de purines al año. Esos purines contienen "155,7 toneladas anuales de nitrógeno que se esparcirían como abono en los campos de la zona", advierten. Desde la plataforma alertan de que las tres instalaciones emitirían cada año 87,4 toneladas de metano, lo que supondría un total de 2.777 toneladas de CO₂ equivalente al año. Emitirían, además, 96,1 toneladas de amoniaco.
El plazo de admisión de alegaciones concluye este martes 13 de octubre, y el alcalde muestra su apoyo firme a los vecinos. En estos momentos, queda mantenerse a la espera para conocer la resolución de la tramitación ambiental por parte del INAGA.