Con su cuaderno y sus acuarelas se mueve por el mundo Noemí Casas. Desenfunda cuando se lo pide el cuerpo o la situación para dibujar de forma rápida lo que ve y siente. Es su manera de viajar y de llevarse el recuerdo para siempre, pero también es su manera de comunicar. Es periodista, también se mueve en el mundo del márquetin, y desde que descubrió que con el dibujo se expresa tanto o más que con las palabras, no duda en tirar de ello.
Se le da bien ya desde pequeña, y se desenvolvía con destreza en la acuarela cuando supo de la existencia del ‘sketching’ y se lanzó a probar. Esta técnica no es otra que hacer bocetos y dibujos a mano alzada en el momento, de una manera rápida. «Me enganchó porque comunicas mucho, pero no es necesario un nivel de detalle al extremo. Yo empleo la acuarela porque me encanta y ya hacía incluso en encargos, pero aquí sirve cualquier método», dice. Es natural de Almassora y, desde tierras castellonenses se mueve de forma asidua a las turolenses. Desciende de El Pobo por parte paterna, y su vinculación con el Bajo Aragón es estrecha a través de los tambores. Toca el bombo en Tambors de Passió, agrupación que comparte con su hija en viajes continuos.
También con su bombo lleva su cuaderno y sus acuarelas. «Nos llaman cuadernistas a veces», sonríe. Sus dibujos los cuelga en su Instagram (@nomidibus) y hay una buena muestra de la zona, con estampas que recogió en La Puebla de Híjar durante la Tamborada Nacional, o en Híjar en diferentes ediciones del Concurso Nacional. Unos están dibujados desde la plaza, otros desde el balcón, pero en todos su visión traslada a quien los ve a ese momento justo. «Me lleva a las emociones del momento en que lo pinté. Veo mis dibujos del circo y huelo las palomitas, y miro los dibujos de Híjar y escucho de nuevo los tambores», apunta. Reconoce que el entorno contagia y pintar en un ambiente con la adrenalina por las nubes también queda reflejado en el resultado final. «En el caso de La Puebla estaba rodeada de mucha gente, pero en ese momento justo estaba el ambiente más calmado», añade.
Ella no se esconde y saca el cuaderno cuando ve la ocasión, pero no siempre quienes la rodean reparan en ella. «Muchas veces, sí, y se me acercan personas de todo tipo a ver qué hago. Unos miran, otros que también hacen sus cosas en pintura me dan su opinión o consejos, se acercan niños y también gente que le parece curioso y me pregunta si me pueden hacer una foto. Es divertido», reflexiona. Eso le pasó en Andorra, en las Jornadas Nacionales hace un par de años, y por eso tiene una serie de fotos con su libreta y su bombo.
Rural Sketchers Teruel
Además de la provincia de Castellón, Noemí es una de las coordinadoras de Rural Sketchers Teruel, un movimiento que promueve quedadas para dibujar. Junto con Óscar Blanch de Peñarroya, intenta organizar actividades y difundir el mensaje. El pasado verano, una de las quedadas fue en Alcañiz para inmortalizar el patrimonio, e insiste en que se puede unir quien quiera. Tampoco es necesario tener conocimientos de dibujo, sino que cada cual aplique su estilo, se rompa el hielo y disfrutar del momento. En las redes sociales, en el perfil de Instagram, van dando pistas y mostrando trabajos. «Está bien alejarse de pantallas y observar. Una vez empiezas a hacer sketching, ves otros detalles en los sitios y a la gente de otra manera», sonríe.