El XIV Concurso Nacional de Violonchelo ‘Jaime Dobato Benavente-Ciudad de Alcañiz’ ha clausurado este domingo un intenso fin de semana de música clásica con la final y la entrega de premios en el Teatro Municipal. La convocatoria ha reunido a 37 jóvenes, aunque finalmente se han producido dos o tres bajas, según ha explicado la organización. Además, el primer premio de la categoría A ha quedado desierto, una circunstancia poco habitual en la trayectoria de la cita.
El jurado, presidido por Ángel Luis Quintana, solista de violonchelo de la Orquesta Nacional de España, ha considerado que no se había alcanzado el nivel requerido para conceder el máximo galardón de la categoría superior. Según ha explicado Vicente Dobato, presidente de la Asociación Cultural Cabriante, esta situación solo se había producido otra vez en la historia del concurso. «En la siguiente categoría había un nivel espectacular y en la C también», ha señalado.
El resto del palmarés sí ha dejado nombres propios. Gabriel Tomás ha sido el ganador de la categoría B, mientras que Yuna Pons y Júlia Navarro han resultado ganadoras en la categoría C. Claudia Moliner, de Utebo, ha recibido además el Premio Promesa Joven Aragonesa.
La final de este domingo se ha desarrollado ante un público muy atento y concentrado en las piezas interpretadas por los jóvenes violonchelistas. Los aplausos han acompañado las actuaciones durante una mañana que ha puesto el broche a las pruebas celebradas el sábado. El viernes había tenido lugar la inauguración de esta XIV edición.
Dobato ha hecho un balance positivo del fin de semana, que se ha desarrollado «con normalidad» y sin incidencias. También ha destacado la singularidad de una cita que, según ha señalado, es el único concurso nacional para jóvenes dedicado exclusivamente al violonchelo.
El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alcañiz, Javier Climent, ha puesto el foco en la repercusión que el concurso tiene también fuera del escenario. Familias enteras se desplazan hasta la ciudad y algunas repiten o llegan por recomendación de participantes de otras ediciones. «El feedback que recogemos es que les ha encantado la ciudad y, sobre todo, esa convivencia que tienen todos los concursantes creo que es lo mejor que se pueden llevar», ha afirmado.
Después de 14 ediciones, Dobato considera que el concurso ha superado ya sus propios orígenes y se ha convertido en un elemento identificativo de la ciudad. «Esto ya es una etiqueta de Alcañiz y un distintivo», ha concluido.