La incertidumbre de años de sequía se ha disipado con la borrasca Gloria en buena parte de la provincia. Hay calma en cuencas como la del Matarraña y a orillas del Guadalope, de cuyo cauce dependen alrededor de 15.000 hectáreas entre Castellote hasta el Bajo Aragón-Caspe, los aportes dan una inusual tranquilidad. Un total de 4.500 de esas hectáreas las gestionan entre más de 400 usuarios del Canal Calanda-Alcañiz. Recibieron la descarga de agua y nieve de hace ya casi cuatro semanas con alivio porque es la segunda campaña que afrontan sin poder usar el almacenaje de Santolea. Se encuentra en plenas obras de recrecimiento y el año pasado la dura climatología puso en jaque parte de la temporada.
«Solo tenemos el pantano de Calanda que está lleno hasta el límite permitido y una buena cantidad de caudal del río y de las fuentes, algo que nos da mucho alivio porque nos garantiza el sistema de riego para este año», valoró el presidente del Canal, José Miguel Ayuda. Los sistemas de drenaje no fueron capaces de absorber lo generado por la borrasca, no obstante, las afecciones «son mínimas».
La conversión de estas hectáreas animó a muchos a continuar e invertir. El tipo de cultivo está «muy diversificado» a orillas de las N-232 y N-211. Ayuda calcula que más del 60% es herbáceo entre alfalfa, maíz y cereal entre otros, y el resto se divide entre olivo, algo de frutal, y «cada vez más», almendro.
Pendientes de Endesa
El sector no es ajeno al cierre de la central térmica de Andorra y pide estar en el plan de Transición Energética -se ha iniciado el proceso participativo- ya que Endesa es la mayor contribuyente al sindicato Central del Guadalope. «Recibimos buenas palabras e intenciones pero de momento, no se nos incluye».