El Gobierno de España continúa sin aportar soluciones al Sindicato Central del Guadalope ante el cierre de la Central de Andorra
Los regantes del Guadalope siguen a la espera de respuestas del Gobierno de España para tratar de poner una solución a la repercusión económica en la que se traducirá el cierre de la Central de Andorra. En noviembre del pasado año, el Sindicato Central del Guadalope envió sendas cartas a los ministerios de Transición Ecológica y Agricultura alertando de la situación. Nueve meses después, los cerca de 2.000 regantes de esta zona siguen a la espera de respuestas.
El cierre de la Térmica se traducirá en pérdidas millonarias para los regantes. Estiman que la repercusión económica llegará a superar los 30 millones de euros en los próximos 25 años, un coste que deberán asumir los propios usuarios. Y es que desde que Endesa se instalara en Andorra, y como compensación del bombeo de 18 hectómetros cúbicos del embalse de Calanda para refrigerar la Térmica, la eléctrica ha financiado el 48% de las inversiones en la cuenca del Guadalope y el pago del 45% del canon exigido por la Confederación Hidrográfica del Ebro.
Al mismo tiempo, Endesa ha costeado durante las últimas décadas el consumo eléctrico del bombeo de agua desde el embalse de Mequinenza hasta la acequia del Civán. Precisamente este punto es el que más preocupa a los regantes. «Estamos muy preocupados. En julio del próximo año Endesa dejará de asumir el pago del bombeo de Caspe. Estamos hablando de un millón de euros anuales que tendremos que financiar nosotros, algo que es inviable», explicó José Fernando Murria, presidente del Sindicato Central del Guadalope.
En este sentido, Murria destaca que Endesa ha ofrecido «apoyo logístico» con esta infraestructura. La eléctrica ha financiado algunos estudios para reducir costes, como la instalación de una planta fotovoltaica. El problema, su precio. «Hablamos de inversiones que rondan los siete u ocho millones de euros».
También preocupa la financiación de las obras de Santolea. Endesa debería asumir cerca de 11 millones de este proyecto, pero el cierre de la Central deja esta inversión en el aire. «Sobre el papel, la ampliación de Santolea debería haber estado acabada. Ahora, Endesa, el que ha sido nuestro socio prioritario durante tanto tiempo, se marcha y creo que seremos los usuarios los que pagaremos», comenta Murria.
Los regantes siguen esperando respuestas al Gobierno de España y apuestan por el impulso de los nuevos regadíos como una de las soluciones. «El ejemplo lo tenemos en el canal Calanda-Alcañiz, donde los nuevos regadíos han aumentado las rentas de los agricultores. El problema es que las inversiones nunca llegan a la margen derecha del Ebro», lamenta José Fernando Murria.







