Blasco: «La escritura es mi segunda vida, bendito día el que empecé porque hacer pasar un buen rato a alguien es increíble»

ENTREVISTA. Con 'Fatalidad' (Ed. Maeva, 2025), la alcañizana Rosa Blasco cierra la trilogía de Menorca que protagoniza Simonetta Brey y que empezó con 'Premonición' y siguió con 'Perturbación'
Publicado por Beatriz Severino el 9 de julio de 2025

Rosa Blasco Monzón sigue ampliando sus títulos literarios y esta vez lo hace con el cierre de una trilogía ambientada en Menorca y con Simonetta Brey como valiente protagonista. Sus fieles lectores -cada vez son más- podrán deleitarse con el cierre de las tramas que les han mantenido en vilo desde el primer volumen; y quienes no conozcan esta historia, tienen una ocasión de oro para meterse de lleno en ella y devorar las tres entregas editadas bajo el sello de Editorial Maeva en su serie Noir. Blasco es médico y compagina sus dos actividades también con su familia, con la que suele viajar con asiduidad a Menorca, una isla que sigue dando tanto de sí que le ha dado para crear y ambientar diferentes tramas de intriga y suspense muy entretenidas para quienes se adentran en sus páginas. Ya ha presentado 'Fatalidad' en diferentes lugares como Zaragoza o Teruel por primera vez, también en Tudela y en Alcañiz, su localidad natal y a la que volverá con más presentaciones. De 'Fatalidad' también ha hablado en diferentes clubes de lectura de distintos pueblos también en el entorno del Bajo Aragón y seguirá haciéndolo.

En 2021 publicó la primera entrega de esta trilogía con 'Premonición', con la que quería la gente "se evadiera de la actualidad" y en 2023 salió al difícil mercado literario 'Perturbación', con la que siguió disfrutando y haciendo disfrutar a los lectores. Antes ya había publicado 'El sanatorio de la Provenza' y 'La sangre equivocada', y en todos su profesión tiene un papel destacado y la intriga atrae la atención total de quien lee.

Con el primer libro decías que habría más aventuras de Simonetta Brey si el público quería y parece que ha querido. ¿Contenta?

Mucho. Desde el principio tuvo muy buena acogida y me animé a seguir. ¿Qué más quiere un escritor que le lean y que le pregunten por el próximo? Aunque siempre insto a la calma porque se lee antes que se escribe.

¿El fin de la trilogía es el final de Simonetta Brey?

Se cierran todas las tramas pero no quiere decir que en un futuro podamos seguir con algunos personajes porque son jóvenes y les queda vida. Le doy descanso a Simonetta y me lo tomo yo también.

Eso de que tienen mucha vida por delante, en tus libros nunca se sabe.

(Ríe) Es verdad. Pero a los principales ya te adelanto que les queda mucha vida.

En esta última entrega, a Menorca se suma Sevilla como escenario. ¿Qué papel juega?

Me gusta que el entorno sea sugerente y agradable, que forme parte de la historia hasta el punto de que en otra localización no sería igual. Cuando ya estaba pensando en este libro viajé a Sevilla y visitando el Palacio de las Dueñas de la Casa de Alba entre los jardines pensaba en que Simonetta tendría que estar ahí. El lugar me cuadraba con la historia y se convirtió en un escenario más.

En cuanto a Menorca, cuando parece que está todo visto, no es así y le das relevancia a lugares menos conocidos. ¿Por qué?

He querido sacar lugares más singulares de la isla. En la primera novela salen las calas, en la segunda me introduje en lo rural y en esta aparece una cantera, uno de los sitios singulares que me he topado en mis viajes. Están abandonadas y ha crecido vegetación autóctona junto a especies de otros lugares que han plantado. Cuando lo visité salí de allí con una historia. Aparece también un centro budista tibetano que me suscitaba mucho interés cuando veía el cartel pero nadie de mi familia se había percatado de él. Fui y me lo explicó una monja budista, hay gente maravillosa y me parece enriquecedor introducirlo y dar a conocer esos lugares. Hay más.

Tienes olfato un poco periodístico para detectar historias.

Tengo facilidad para inventármelas y, sobre todo, de intriga y me surgen en el sitio más insospechado. Alguna vez en el centro de salud en el que trabajo cuando bajo al sótano siempre pienso en cómo saldría de ahí si me quedara encerrada porque hay unas puertas enormes. Ya ves que no me hace falta un lugar insólito para que mi imaginación funcione. Pienso que me pasa porque en el fondo soy miedosa y temerosa; por eso creé a una protagonista valiente en contraposición.

Ahora estás en gira de promoción y eso incluye clubes de lectura, ¿es un público exigente?

He estado en muchos pueblos, también del Bajo Aragón, y me quedan muchos. El libro lo dedico a las bibliotecarias de los pequeños pueblos de España. Son un foco cultural importantísimo, porque hay lugares en los que no hay acceso a una librería, ni a comprar un libro y esas bibliotecarias, que igual tienen dos horas de contrato porque el ayuntamiento no puede permitir más, son las personas más entregadas por la cultura que yo conozco. Así que, me gusta mucho ir a esos clubes de lectura. Luego también a otro tipo de clubes, como uno en el que estuve en Santander que era un club de lectura del Colegio de Médicos y fue interesantísimo. Yo me lo paso muy bien porque como ya han leído el libro, puedes profundizar, sacar matices, e incluso temas que tú ni te habías dado cuenta de cómo el lector los amplifica.

En una trilogía hay que tenerlo todo muy estructurado.

Tienes que tener todo muy bien controlado. Tengo una gran editorial detrás como es Maeva, con la que estoy muy contenta, y también mis editoras con su experiencia y profesionalidad se encargan de detectar posibles cabos sueltos. Yo procuro darles todo bien cerrado porque además es lo bonito de escribir una novela, discurrir.

Este libro empieza ya fuerte con dos cadáveres. ¿Es una de las tramas?

Uno es el de un cura que ya salió en los libros anteriores, pero al pobre ya le ha llegado su hora y eso también origina dos tramas. Una es la de por qué ha muerto, y la otra, es que esta persona había dado una nota al final de la novela anterior a uno de los protagonistas. Hay más, son varias tramas que se entrecruzan hasta que… Bueno, como es la vida misma, ¿no?

¿Los títulos son cosa del azar?

No. Los tres están elegidos. Ya se ve que algo misterioso detrás pero hay mucho trabajo de la la editorial y se decidió que sería solo una palabra. Un título es muy importante, porque si cuando el libro está en una mesa de novedades de una librería no llama la atención, se queda ahí, aunque hay muchos factores que determinan que un lector lo coja y se lo lleve a casa. Desde el punto de vista editorial es muy difícil.

Pues son muchos los que eligen llevarse tus libros, ¿qué tendrán?

No lo sé, pero al menos gusta a mis lectores. La verdad, es que con todo lo que hay, yo no me explico cómo puedo vender, que con toda la oferta alguien elija mi libro me parece todo menos ‘Fatalidad’ (ríe).

¿Llevas más historias en mente?

Ahora estoy un poco en modo descanso porque estoy con la promoción y trabajando a la vez. Algunas cosas en la cabeza tengo, pero quiero descansar para ponerlas en orden y dejar que ‘Fatalidad’ lleve su camino.

También hay que disfrutar de la promoción, cuesta llegar a esto.

He hecho muchas pero me quedan muchas más. Me lleva a muchos sitios esta Simonetta (ríe). El mundo de la escritura es una segunda vida para mí y bendito el día que me animé porque me está dando muchísimas satisfacciones, sobre todo, con la gente. Cuando alguien te dice que ha pasado un buen rato es es estupendo. Hacer pasar a la gente un buen rato y no un mal rato… ¡Eso es maravilloso! Todo el esfuerzo merece la pena por ese segundo que ves una persona con la alegría en los ojos que le provoca haber disfrutado con tu libro. Yo iría a muchos sitios más y me invitan, pero no puedo, tengo mi trabajo y mi familia y sería genial dedicarme a esto con un asistente (ríe).

Bueno, todo podría ser.

Estoy contenta así y yo, todo lo que puedo, lo hago. Sobre todo, si me llaman de mi Alcañiz y alrededor por el Bajo Aragón, aunque me cueste sacrificio, suelo ir tarde o temprano. Hace poco estuve en Samper de Calanda, por ejemplo, y fue una experiencia buenísima, vino muchísima gente. Estuve en Alcañiz y volveré, presenté en Tudela y este año, por primera vez, también en Teruel en librería Senda. Y van saliendo fechas, no paramos.

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