La fundación Santa María de Albarracín ultima la restauración de una hornacina de la iglesia de Escolapios de Alcañiz

FOTOGALERÍA. La pieza es de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Los trabajos de reparación comenzaron este verano con el curso de restauración de la institución
Publicado por Gema Romero el 2 de noviembre de 2026

La Fundación Santa María de Albarracín está en la recta final de la restauración de una hornacina de finales del siglo XVIII y principios del XIX, propiedad de la iglesia de Escolapios de Alcañiz. Este trabajo se inició durante los meses de verano a través de sus cursos de formación especializada en restauración. En estos momentos, la obra se encuentra en el centro de restauración para dar los últimos retoques y que esté lista para su recogida.

Este trabajo ha sido algo "especial" para la Fundación. "El profesor responsable tiene mucha experiencia en la parte estructural y es una pieza que se podía acabar en el tiempo que duraba el curso", ha subrayado Antonio Jiménez, director gerente de la Fundación Santa María de Albarracín. Además, en un primer momento "apuntaba a estar bien estructurada, muy bien presentada y no requeriría mayores planteamientos". Sin embargo, su reparación ha llevado más tiempo del que esperaban. "No era solamente una limpieza superficial, sino que había que entrar en mayores y que el oro que aparentaba ser oro era oro fingido. Se ha maquillado y ha quedado perfecta como podría quedar en su origen", ha detallado.

El profesor Ignacio Barceló, responsable del curso de restauración de retablos, estuvo al frente del equipo de alumnos que ha logrado que la pieza esté prácticamente lista para ser expuesta de nuevo. "Por su tamaño pensamos que es una inmaculada, de un tamaño natural, lo que la hace un poco más singular si cabe", indica Jiménez. Por tanto, no se trata de una pieza insignificante.

Patrimonio del coro de Escolapios de Alcañiz

Antonio Jiménez ha detallado cómo el hallazgo e inicio de los trabajos "fue casi una novela". "Recibimos una llamada en la que explicaban que el coro de Escolapios de Alcañiz tenía varios retablos", describe Jiménez. Unos días después, personal de la institución se desplazó hasta la ciudad para ver de qué elementos se trataba y si podían recuperarse. Durante la visita, descubrieron que aquellos objetos tenían valor y, a pesar de que el conjunto estaba descompuesto, vieron oportuno "ponerle orden y restaurarlo".

En aquel momento, los restauradores de la Fundación estaban trabajando en la puerta de la iglesia gótica de Molinos. Pero, cuando finalizaron, viajaron hasta Alcañiz y descubrieron que "efectivamente había una pieza interesante y que podría recuperarse en uno de sus cursos". Así, se pusieron manos a la obra y durante el tiempo del curso repararon la mayor parte de la obra. Ahora solo quedan los últimos retoques para que vuelva a lucir como en su momento. Una vez esté completamente lista, la pieza "debería ser expuesta en algún espacio donde esté protegida". Aunque ha añadido: "Hay que cuidar el presente para tener futuro".