Con las carrascas y pinares muriendo, cada vez es más difícil encontrar campos verdes en el Maestrazgo, no lo están en las zonas más cálidas y secas, pero tampoco en las de más altitud. La sequia prolongada afecta al monte y cultivos, también a las reservas hídricas y, por tanto, al ganado. Todo ello continúa generando una «desilusión» entre los vecinos, especialmente en el sector primario.
Ganaderos y agricultores miran al cielo agarrándose a la última esperanza. Aunque la extensión y variedad climatológica de la comarca hace que la situación no sea uniforme, los trabajadores del campo inciden en que las próximas dos semanas son cruciales para intentar salvar la cosecha de cereal que aún resiste, la que será aún más necesaria para alimentar la ganadería si los pastos naturales tampoco aguantan.
El estado de los cultivos cerealistas -mayoritariamente de secano- ante la falta de lluvia está afectando a la propia ganadería, característica en la comarca por mantener explotaciones de carácter extensivo. Esto ya pasa factura en los bolsillos y, sobre todo, en los ánimos. «La situación es insostenible, la gente está desilusionada porque han invertido mucho. En este oficio dependes del clima y con ello no se puede hacer nada», expresa José Luis Monserrate, ganadero y agricultor de Fortanete, quien lleva toda la vida en el sector con una explotación 90 vacas y campos de cereales para autoconsumo. Él explica que nunca se había enfrentado a una situación así: «Hemos pasado temporales e inviernos malos, pero ni la gente mayor recuerda una sequía como esta».
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Entre las zonas más afectadas por la escasez hídrica están los municipios con menor altitud como Mirambel o La Cuba. En estas localidades, la cosecha ya se ha perdido al completo y el campo se ha secado. La necesidad de comprar pienso y forraje para alimentar a la explotación podría obligar a que, como el caso de Hilario Gascón y más ganaderos de Mirambel, casi la totalidad de los ingresos se gasten en ello. Se suma a la previsión de tener que llevar agua en cubas. Aunque aún no es necesario, lo prevén en verano, ya que en las balsas «se gasta más agua de la que entra».
En esta localidad, uno de los dos manantiales principales que surte al municipio se ha secado, por lo que el ayuntamiento ya ha hecho llamamientos para no malgastar agua e intentar racionalizar los riegos de jardines y huertos. Algo que, sin embargo, saben que son «parches».
Ni lo más fresco se salva
Tampoco las zonas más altas, frescas y en las que habitualmente se registra más lluvia se salvan. Por ejemplo, en Cantavieja, Fortanete, Villarroya o Allepuz, si no llueve en los próximos 15 días, los cultivos de cereal podrían secarse por completo. «El cultivo no puede aguantar un clima desértico en el que pasamos de heladas a más de 20 grados en un día. Si empieza a llover algo se puede salvar, si no, se perderá la cosecha completa», explica José Luis Monserrate.
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«La situación es insostenible. La gente está desilusionada porque han invertido mucho»
José Luis Monserrate. Ganadero de vacuno y agricultor en Fortanete
Las previsiones en su caso, también son tener que comprar alimento. Ese gasto, sumado a lo invertido en sembrar, dará perdidas económicas. «Se invierten 700 euros por hectárea de cereal, y eso lo vas a perder si no se cosecha. Si además tienes que comprar para alimentarlas es inviable», añade.
A la falta de alimento se añade, igual que en el caso de Mirambel, la escasez de agua por una sequía de dos años. Muchas fuentes y acuíferos de Fortanete ya se han secado, y algunos ganaderos de la zona están teniendo que llevar agua en cubas. Sin embargo, las infraestructuras y el tiempo que requiere eso conllevan otro coste extra que muchos ganaderos no podrán asumir.
Los trashumantes, a punto de subir
Además de las explotaciones de vacuno, -98 solo en la Zona Veterinaria de Cantavieja- la situación afecta a los rebaños ovinos y caprinos. Los pastores trashumantes ya están preparados para llevar en las próximas semanas a su ganado a las tierras frescas del Maestrazgo, como cada año, en la búsqueda de la ‘eterna primavera’. Sin embargo, lo que siempre les garantizaba pastos naturales y unas temperaturas más agradables, cada vez lo es menos.
Este año, si no cambia la situación, tendrán que comprar forraje y pienso. «Subimos a Cantavieja desde San Rafael para mejorar las condiciones, pero alimento no hay y las fuentes están secas, si hay que llevar en cubas no sabemos dónde la podremos conseguir», señala el pastor Gonzalo Gargallo, quien hará el viaje de 100 kilómetros en dos semanas con su rebaño de casi 500 cabezas.
Por todo ello, con una previsión meteorológica que no acompaña y a la espera de los sondeos demandados en gran parte del territorio, los ganaderos del Maestrazgo confían en que el consejero de Medio Ambiente tenga «sensibilidad» con su situación en la Mesa de la Sequía que el Gobierno de Aragón ha convocado hoy junto a diferentes organizaciones agrarias.
Ver comentarios (3)
y la DGA dice que no tienen dinero para ayudar por la sequía para otras cosas si que tiene pero para los pobres agricultores y ganaderos no
Así se va a quedar la gente en el medio rural
el señor azcon prometió ayudas directas si el salía presidente para agricultores y ganaderos este es el tercer año de sequía no queremos créditos ,Ellos seran lis responsable de desaparicion de agricultura y ganadería
no queréis créditos porque hay que devolverlo y el todo gratis no existe