El puesto de la Guardia Civil de Ariño tiene los días contados porque, en breve se marchará su único integrante, un cabo. Oficialmente no hay ninguna orden de cierre pero en la práctica lo va a ser porque la Benemérita lleva varios años sin sacar plazas para el puesto de la localidad, por lo que ningún integrante del cuerpo puede trabajar en él. Ni agentes rasos ni cabos, todas las plazas se han ido bloqueando.
En un primer momento la Guardia Civil se planteó prescindir de dos puestos, Ariño y Monroyo; y se creó una gran polémica social cuando La COMARCA dio a conocer estas intenciones. Finalmente no ha sido así porque las vacantes de Monroyo se han ido sustituyendo y de hecho, ahora cuenta con una buena plantilla.
No ha sido el caso de Ariño, que lleva muchos años agonizando. De hecho, no cuenta ni con un puesto ni con viviendas. El cabo trabaja en un piso cedido por el Ayuntamiento que no dispone ni de las condiciones ni la accesibilidad necesaria que requiere la atención que presta la Guardia Civil. Es una situación que se repite en otros pueblos. Hay municipios en los que las casas cuartel se cerraron por su mal estado y son los propios ayuntamientos los que han ido cediendo espacios municipales.
El último cuartel que se construyó en Aragón es el de Híjar en 2009 hasta que ahora, 16 años después, se ha terminado el de Utrillas, con un espacio de mínimos con cuatro pabellones y equipamiento para otros cuatro. La construcción se anunció en 2008 y desde 2015 la Benemérita trabaja en una oficina municipal.
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La gran obra del Sr. Marlaska para las zonas de sacrificio
luego nos quejamos ,
somos la España vaciada , siempre igual sin seguridad , sin apenas trabajo en fin siempre lo mismo solo que con distinta careta .