Jatiel acoge la primera boda en años y la celebra en su restaurada Cripta Gótica

Los enlaces matrimoniales no abundan en la localidad, que esta vez estrenó el histórico espacio como lugar de ceremonias de este tipo más allá de recitales y presentaciones culturales
Publicado por Beatriz Severino el 12 de septiembre de 2025

Después de casi una década sin que sonaran campanas de boda en Jatiel, el pueblo cerró agosto con la celebración de una. Una doble alegría porque solo unos días antes estaban festejando la llegada de Lola, la primera bebé en quince años. Fue por lo civil y tuvo lugar en un emplazamiento de excepción como es la Cripta Gótica, una de las joyas del patrimonio histórico y artístico que trasciende las fronteras de lo local. Era la primera vez que el monumento acogía un evento así, que sirvió también como puesta de largo tras los trabajos de restauración a los que se vio sometida durante varios meses en los últimos dos años. Sí había acogido recitales de poesía, de música y algunas presentaciones.

La elección del escenario sumó un extra de emoción para la unión de una pareja muy vinculada al pueblo. El alcalde, Javier Gómez, unió en matrimonio a Nieves Lucea y a Antonio Ávila. Ella pertenece «a una de las familias del pueblo de toda la vida», mientras que él no desciende del pueblo, «pero es como si lo fuera porque es uno más», dice Gómez. Residen en Zaragoza, pero el contacto con Jatiel es estrecho y constante. De hecho, la historia de los Lucea Peralta está ligada a las campanas de la iglesia, que volvieron a sonar de forma manual en 2019 para anunciar las fiestas de San Javier. Ese momento sirvió para homenajear a Homero, el padre de la novia, y a toda su familia. Teresa Peralta, la madre, leyó el pregón desde el balcón del ayuntamiento y recordó a su marido, del que dijo que «siempre tuvo la ilusión de que la campana se volviera a voltear y, aunque él ya no esté, gracias al pueblo ha sido posible». Su hijo Juan Carlos Lucea fue quien la volteó. La restauración de la campana fue posible en buena parte con las aportaciones vecinales y quedó lista para tocarse de forma manual y también automática.

«La familia está muy presente en el pueblo, incluso el camino del Pino está ligado a su historia porque lo plantó el abuelo de Nieves y padre de Homero», añade el primer edil. El árbol sigue en el pueblo gracias a un mural recién pintado como homenaje porque desapareció del paisaje tras caerle un rayo cuando estaba en vías de ser declarado con una protección especial. «El tronco sigue estando», añade Gómez, que celebra que el pueblo haya vuelto a acoger una boda. Los novios ofrecieron un vermú en la entrada de la Cripta antes de trasladar la fiesta al albergue, que fue el último banquete que ofreció antes de cerrar de forma indefinida mientras no se contrate una nueva gerencia.