Ha habido que esperar, pero ha valido la pena. Más de medio centenar de personas han subido este martes hasta la ermita vieja de Pueyos para ver el asoleo de la Virgen. Un fenómeno que coincide con el equinoccio de otoño y que este año se ha vivido en torno a las 9.10 y ha estado amenizado por los dulzaineros del Bajo Aragón y acompañado de pastas para los más madrugadores.
Antes, en torno a las 8.00 horas, vecinos y curiosos han empezado a llegar a la explanada y han aprovechado que la capilla estaba abierta para fotografiar la imagen de la Virgen. Varias mujeres se han encargado de colocar los manteles del altar para que la imagen luciera con su máximo esplendor. A partir de entonces, solo ha quedado intentar encontrar el mejor sitio y esperar pacientemente. Cuando el sol ha iluminado completamente el rostro de la imagen de la Virgen, todos los móviles han querido capturar el instante.
«Este año hemos tenido mucha más gente que el anterior y es muy importante que la gente venga a conocer su patrimonio», ha explicado Carlos Andreu, concejal del Ayuntamiento de Alcañiz e impulsor de la cita.
Un fenómeno que se repite en cada capilla
El asoleo de la imagen de la Virgen de Pueyos no es único, sino que se vive en cuatro momentos del año: el equinoccio de otoño, el solsticio de invierno, el equinoccio de primavera y el solsticio de verano. Con el cambio de estación, el sol incide en varios lugares: las dos ermitas de Pueyos, la ermita de San Pascual y la ermita de la Virgen de la Peña.
«El sol entra por la ventana y llega un momento en el que el ángulo de incidencia entre el sol y la ventana ilumina directamente la cara de la Virgen. Se ha visto hoy, pero también se vio ayer y, si está despejado, también se verá mañana», explica José Antonio Vivancos, miembro de la Asociación Astronómica del Bajo Aragón, que reconoce que, tras el eclipse solar del pasado mes de agosto, muchas personas han empezado a interesarse por este tipo de fenómenos astronómicos.
El momento óptimo se calcula con la observación del lugar y con una fórmula matemática. «Todos los días va cambiando. Hace unos días se vio cómo el sol iluminaba al Niño Jesús; es diferente, pero también es bonito de ver», añade Vivancos.
La próxima parada, la Virgen de la Encarnación
El próximo evento de estas características se vivirá en diciembre, durante el solsticio de invierno. En este caso, el sol incidirá en la imagen de la Virgen de la Encarnación. Desde la Concejalía de Patrimonio aseguran que la intención es avisar del momento en el que se producirá el fenómeno «con tiempo» para poder atraer al mayor número posible de espectadores. La actividad incluirá una caminata hasta el lugar y un momento para poder «cantar villancicos pocos días antes de la llegada de la Navidad».
Instante del asoleo de la virgen de Pueyos este lunes en la ermita vieja. / M.M.R.