El personaje de San Nicolás guarda una larga leyenda que también atañe a España, según la tradición. En torno a su figura se han creado una serie de costumbres que en Países Bajos marcan el calendario de final de año, ya desde el mes de noviembre. En mayo, localidades como Cretas, La Fresneda, Aguaviva o Albarracín acogieron el rodaje de una nueva entrega de las aventuras de todo un universo sobre Sinterklaas, el San Nicolás neerlandés. En tierras bajoaragonesas se rodó 'Paniek in het Pietendorp', la 15ª película para cine de la factoría De Club van Sinterklaas.
Los cascos urbanos de estas poblaciones se convirtieron, más si cabe, en auténticos escenarios de cuento para acoger el rodaje de la producción completamente internacional. Los personajes coloridos y sus bailes revolucionaron el territorio cada vez más acostumbrado a estas actividades. Como en todas, el hermetismo es total durante las grabaciones, pero el secreto ya está desvelado. La película ya puede verse en unos cien cines de Holanda y, desde este miércoles 14 de octubre, también en unos cuantos de Bélgica.
Guimerá, un bajoaragonés en un rodaje 100% internacional
Entre el equipo de rodaje solo hubo dos turolenses dentro de la producción. Uno de ellos, Mako Martín, que trabajó como localizador, y el otro, José Ángel Guimerá. El realizador de Castelnou tuvo un papel de "chico para todo", ya que el rodaje transcurrió por completo en holandés y, en todo caso, en inglés para dirigirse a gente de fuera del equipo matriz.
"Nadie hablaba castellano. Yo era una especie de mediador si había que alquilar una furgoneta o material, porque hubo gente local y empresas que colaboraron; o me ocupaba de hasta de si había que cortar calles o dar explicaciones a los vecinos que preguntaban", sonríe. "El trato fue estupendo durante todo el rodaje, confiaron en mí y yo me encontré con gente seria y muy profesional. Fueron unos días, pero me gustó mucho la experiencia", recuerda.
La trama de la película: la desaparición del bastón de Sinterklaas
En Pietendorp, que es como se llama el pueblo de Sinterklaas y que está situado en España, se ultiman los preparativos para el viaje anual a los Países Bajos y Bélgica. Este año hay más regalos, pepernoten (galletas de especias) y letras de chocolate que nunca. Todo parece ir sobre ruedas hasta que, de repente, el bastón de Sinterklaas desaparece y se constata que faltan numerosos sacos de regalos sin dejar rastro. Ante el temor de que haya un ladrón suelto, los Pieten, que son los ayudantes de Sinterklaas, hacen todo lo que está en sus manos para localizar al culpable.
Tal y como describe la sinopsis, al mismo tiempo que sucede todo esto, los personajes de Pip, su madre Eva y la abuela Tiny también se ven envueltas en el caos. Este trío inseparable transporta sacos de yute vacíos a España en el emblemático camión de la abuela Tiny, sin saber que están a punto de verse inmersas en una emocionante aventura.
Mientras Coole Piet, Danspiet, Testpiet y los demás Pieten intentan averiguar qué ha sucedido en el pueblo, comienza una carrera contrarreloj para recuperar los sacos de regalos antes de que sea demasiado tarde. "Al fin y al cabo, sin esos sacos, la gran celebración de Sinterklaas corre el riesgo de arruinarse por completo", avanzan.