El esparto y la forja del Matarraña desfilaron este martes en el Gran Casino del Sardinero de Santander de la mano de Ricardo Domingo, joyero y diseñador de Valjunquera, y Manuel Gallardo, ‘Manolito’, artesano del esparto de Valderrobres. Ambos llevaron a la pasarela de la sexta edición de la Santander Slow Fashion su colección conjunta RiMa, una propuesta de joyería contemporánea que fusiona dos oficios tradicionales para convertirlos en piezas de diseño con personalidad propia.
La presentación supuso la puesta de largo de una colaboración nacida en la comarca y concebida para mostrar fuera de Aragón el potencial de sus artesanos. Pamelas, collares, colgantes, anillos y otros complementos combinaron las fibras vegetales del esparto con cadenas, elementos metálicos forjados a mano y acabados dorados, en una colección de piezas de gran formato diseñada específicamente para lucir sobre la pasarela.
“Nos ha encantado, para un artesano, ver unas modelos fantásticas y de repente poner nuestras piezas de joyería con la humildad del esparto y de la joyería. Ha sido maravilloso”, explicaron los protagonistas tras el desfile. Ambos destacaron también la respuesta del público, que disfrutó de una presentación que permitió apreciar las creaciones en un contexto diferente al de su elaboración artesanal.
El Matarraña, protagonista de la pasarela
La participación de RiMa convirtió la moda en una ventana para proyectar la identidad del Matarraña. La comarca turolense acudió como territorio invitado y su presencia se extendió más allá de las piezas que lucieron las modelos. Todos los asientos del público contaban con un folleto turístico con información de la comarca, de manera que los asistentes pudieron conocer también el territorio del que proceden los dos artesanos. La iniciativa acompañó una propuesta que buscaba unir diseño, tradición y promoción turística.
Ricardo Domingo y Manolito llegaron a Santander acompañados por un equipo formado por Esther, la personas que hay detrás de la cuenta de Instagram ‘Planes en el Matarraña’, y Elena Martí, que colaboró en el desarrollo de la identidad visual y los contenidos del proyecto. Su trabajo conjunto permitió preparar una presentación que iba más allá de la colección y que incorporaba diferentes elementos vinculados al territorio.
Las dos pamelas se vendieron antes del desfile
La colección RiMa reunió piezas de joyería y complementos en los que las fibras vegetales se combinaron con cadenas, elementos metálicos y acabados dorados. La propuesta buscó dar una nueva vida a un material profundamente vinculado a la artesanía tradicional y demostrar sus posibilidades dentro del diseño contemporáneo.
Uno de los detalles más destacados de la presentación fue el interés comercial que despertaron algunas de las creaciones. Las dos pamelas de la colección se vendieron incluso antes de que comenzara el desfile, una señal de la acogida que tuvo la propuesta en Santander.
Los artesanos se mostraron satisfechos tanto con la respuesta del público como con la experiencia vivida en el Gran Casino del Sardinero. “La gente contenta, pues nosotros contentos”, resumió Espartos Manolito, al tiempo que destacó el trabajo de las modelos y el resultado final de unas piezas que habían preparado específicamente para la pasarela.
Los artesanos también valoraron la organización de los dos días de desfiles, que describieron como intensos y con una programación continuada. El escenario, frente al mar Cantábrico, fue otro de los aspectos que les impresionaron. “Desde el Matarraña que venimos hasta el Gran Casino, esto ha sido precioso”, señalaron. Tras la experiencia, ambos se mostraron satisfechos con el resultado y con la acogida recibida. También agradecieron la organización de las jornadas a la Asociación de Creadores y Diseñadores de Cantábria y a su director José Luís Callejo por haber contado con el Matarraña para esta ocasión.
La exposición en el Matarraña como próximo objetivo
Tras la experiencia en Cantabria, los dos creadores ya tienen un nuevo objetivo: exponer todas las piezas de RiMa en el Matarraña. La intención es que los vecinos de la comarca puedan conocer y probarse de primera mano la colección y contemplar el resultado de un proyecto que ha llevado su artesanía hasta una cita especializada en moda sostenible. La posible exposición permitiría, además, acercar al territorio el trabajo desarrollado durante las semanas previas al desfile y dar continuidad a una colaboración que sus impulsores quieren mantener en el tiempo.