Monroyo ha vivido este fin de semana una de sus citas más esperadas del calendario con la celebración de la XXXV Feria de Alimentación y Artesanía. El buen tiempo, el ambiente festivo y la gran afluencia de público han sido los protagonistas de dos jornadas en las que las calles y plazas de la localidad se han llenado de vida. La edición de este año ha contado con alrededor de 65 puestos muy variados, una cifra que, según el alcalde, Miguel Gascón, hacía años que no se alcanzaba.
En la zona de alimentación, situada en la parte alta de la plaza del Ayuntamiento, los visitantes han podido encontrar quesos, vinos, embutidos, jamones, dulces y otros productos agroalimentarios. Por su parte, la plaza de Josa ha reunido las propuestas de artesanía, con textiles, libros, trabajos de mimbre y boj, entre otros artículos, mientras que la calle Muro ha acogido el tradicional mercadillo, con ropa, calzado, juguetes y diferentes productos.
«La verdad es que estamos encantados porque el trabajo de los últimos meses, semanas, ha sido grande y el tiempo ha acompañado», ha explicado Gascón, quien ha resaltado que «cuando está el día así, la gente tiene ganas de comprar y hay mucha animación». Además, el alcalde ha destacado la elevada afluencia de público durante el fin de semana. «La afluencia ha sido masiva, estamos muy, muy contentos», ha señalado Gascón, que ha confirmado la presencia de visitantes del Matarraña, el Bajo Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana.
Vecinos y visitantes en la XXXV Feria de Alimentación y Artesanía de Monroyo / A.F.
El jamón y la gastronomía, protagonistas
Entre los productos que han centrado buena parte de la atención ha destacado el jamón, uno de los grandes emblemas de Monroyo y del territorio. Durante las jornadas, el vecino y cortador Fernando Guarc ha ofrecido demostraciones de corte de Jamón de Teruel con denominación de origen, acercando al público el trabajo y la técnica que hay detrás de este producto.
La gastronomía también ha tenido un papel destacado a través de la iniciativa «Un Gustazo», en la que han participado los alumnos de 4.º de ESO para recaudar fondos destinados a su viaje de fin de estudios. Mediante tickets de degustación, los visitantes han podido probar pequeñas tapas y especialidades de los diferentes expositores por un precio asequible.
Los feriantes también han valorado positivamente la cita. Gloria Inmaculada Fernández, del puesto Raíces y procedente de Molinos, ha destacado la buena acogida de «Un Gustazo», mientras que Ana María Puch, del puesto Entretén especializado en tés e infusiones, ha percibido una mayor afluencia respecto a su anterior participación. «La feria la he visto con más gente, más cositas, hace mejor tiempo», ha señalado.
Música y actividades para todos los públicos
La programación cultural y festiva ha completado una feria en la que la actividad comercial ha convivido con diferentes propuestas para disfrutar en familia. Los tambores del Centro Aragonés de Elche acompañaron la inauguración, mientras que el sábado se celebró una ronda de música y jotas por las calles del municipio. La jornada también contó con la actuación de Mercenarios, con versiones de pop-rock, y una fiesta nocturna en el Salón Cultural.
El domingo se celebraron una nueva demostración de corte de jamón, una exposición y exhibición de aves rapaces junto al museo y un taller de imanes de madera ilustrados impartido por la artesana Ester Besolí. Durante las dos jornadas también pudieron visitarse las exposiciones «Senderos con Historia» y «Matarraña Team».
Vecinos y visitantes en la XXXV Feria de Alimentación y Artesanía de Monroyo / A.F.
Una tradición que se mantiene desde 1382
La Feria de Monroyo tiene una larga trayectoria histórica. En 1382, el rey Pedro IV de Aragón concedió a la localidad el privilegio de organizar su propia feria, en un enclave estratégico como cruce de caminos con los territorios valencianos de la Corona. Aquella cita tenía un marcado carácter ganadero y comercial y permitía a los vecinos abastecerse de productos y artículos que no resultaba sencillo encontrar en otros momentos del año.
Más de seis siglos después, la feria mantiene su esencia como punto de encuentro, aunque las 35 ediciones corresponden a su formato actual. «La feria de Monroyo es de las más antiguas de Aragón, es de 1382, con lo cual la tradición que tiene y la solera es grande», ha señalado Gascón.
El alcalde ha agradecido la implicación del personal municipal, los concejales, la comisión de fiestas, los voluntarios y los expositores, cuyo trabajo ha permitido cerrar una edición marcada por la elevada participación y la buena respuesta del público.