Hay quien busca una insignia de la Legión, quien pregunta por una pieza de la Guerra Civil y quien se detiene ante un juguete antiguo. Pero entre las más de 60 mesas de la Feria Militaria, Almoneda y Coleccionismo ‘Ciudad de Alcañiz’ hay también quien puede encontrarse, casi por casualidad, con un pedazo de la historia de la propia ciudad. Es el caso del puesto de Pedro Gresa, coleccionista de juguetes, cromos y documentos antiguos, que ha llevado hasta la feria un pequeño archivo de recuerdos de Alcañiz.
Facturas de negocios de las décadas de 1920 y 1930, programas de cine de las cuatro salas que han llegado a funcionar en la capital del Bajo Aragón, banderines, programas de fiestas y documentos relacionados con barrios forman parte de una colección que, en esta edición, ha adquirido un significado especial por encontrarse precisamente en Alcañiz.
“Hace poco cogí un lote que era de aquí, de Alcañiz todo”, explica Gresa, que reconoce que este tipo de piezas aparecen “a rachas”. No es alcañizano, sino de Las Matas, pero su afición por los objetos antiguos le ha llevado a reunir y conservar documentos que permiten reconstruir pequeñas parcelas de la vida cotidiana de la ciudad.
La memoria que cabe en un puesto
El expositor de Gresa es sólo uno de los muchos puntos de interés de una feria que ha ido ampliando su temática con el paso de los años. Lo que comenzó ligado principalmente a la militaría se ha convertido en una cita más amplia en torno al coleccionismo, las antigüedades y los objetos vintage.
La concejala de Ferias, Turismo e Industria, Belén Adán, también se ha fijado durante su recorrido por el recinto en los objetos relacionados con la ciudad. “Había programas de fiestas de 1971, hemos visto un montón de cosas que a los alcañizanos nos lleva a recorrer nuestra historia”, ha señalado.
La meteorología ha obligado este año a trasladar la feria desde la Glorieta Telmo Lacasa al recinto ferial, una decisión tomada ante la lluvia. El cambio de ubicación no ha impedido que desde primera hora se registrase movimiento entre los puestos. “Está bastante animada”, ha valorado Adán, que ha confirmado que la intención es regresar en futuras ediciones al espacio exterior de la Glorieta o a la plaza de España.
El alcalde de Alcañiz, Miguel Ángel Estevan, ha sido uno de los primeros en recorrer los puestos y ha destacado precisamente esa mezcla entre historia y coleccionismo. “La verdad es que espléndido”, ha valorado sobre el desarrollo de la jornada. A su juicio, la Asociación Frente Aragón organiza la cita “de una manera excepcional y con un importante rigor”.
“Es muy bonito y muy grande para conocer la historia de España y también la historia del coleccionismo”, ha añadido Estevan, que ha lamentado que la lluvia obligase a abandonar la ubicación inicialmente prevista, aunque ha puesto en valor las instalaciones del recinto ferial como alternativa. El cambio de espacio no impidió, en cualquier caso, que la feria tuviera una buena respuesta desde primera hora. “Nos ha sorprendido desde bien pronto, muy buena respuesta de la gente”, ha señalado el alcalde, que ha destacado también la participación de hasta 60 expositores durante esta edición.
Durante su recorrido, el alcalde ha reconocido que lo que más le ha llamado la atención era precisamente la presencia de objetos relacionados con Alcañiz. “Hay muchas cosas de Alcañiz y es lo que me llama a mí la atención”, ha explicado.
De los Calatravos al Ejército Rojo
El recorrido por la feria permite saltar de una época a otra en apenas unos metros. El grupo de recreación histórica que representa a la Orden de Calatrava y, específicamente, a la Encomienda de Alcañiz, muestra réplicas de indumentaria, armamento y complementos medievales.
Su propuesta va mucho más allá de ponerse una armadura. “Es un trabajo más de investigación que de comprar directamente”, ha explicado uno de sus integrantes, que insiste en la importancia de distinguir entre una reproducción histórica, una pieza de fantasía y un objeto realmente fiel a la época. Los recreacionistas han adquirido algunas piezas a artesanos especializados y otras han tenido que confeccionarlas ellos mismos. “Hay que tener la picardía de saber que es material de recreación o que es material de fantasía. En este caso es de recreación”, ha señalado.
En otro punto del recinto, el grupo Octubre Rojo centra su exposición en el Ejército Rojo entre 1935 y 1945. Uniformes, elementos de equipamiento y una radio de onda corta utilizada por el ejército soviético permiten acercarse a la evolución de sus equipos durante el periodo de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial. “Este año hemos decidido centrar la temática en lo que viene a ser el Ejército Rojo desde el año 1935-1945”, ha explicado Aleix Querol. El grupo es uno de los veteranos de la feria y, aunque cada año cambia de temática, “siempre intentamos acudir al Militaria”.
Entre las piezas que muestran destaca una radio que, según explica, fue “la primera radio de onda corta que tuvo el ejército soviético” y que podía alcanzar hasta diez kilómetros con su propia señal. La muestra incluye además piezas relacionadas con la ayuda soviética a la República durante la Guerra Civil española, como las ametralladoras Degtyarev y Maxim o los cascos SSH-36.
Piezas con nombre y apellidos
La variedad también se encuentra en las colecciones particulares. Cristian Abad, llegado desde Valencia, reúne en su mesa objetos relacionados con la Primera y la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil, además de máscaras, gorros, emblemas y elementos de recreación. Entre ellos destaca un proyectil de gran tamaño correspondiente al tanque alemán Königstiger. “Es del tanque alemán más pesado que hubo en combate”, ha explicado antes de aclarar que, como el resto de este tipo de piezas que expone, está “vacío y descargado”.
Abad, que lleva años acudiendo a la cita, reconoce que sigue existiendo afición por este tipo de coleccionismo. “Yo creo que se ve bastante gente, hay todavía mucha afición”, ha señalado. Aunque echa de menos el anterior emplazamiento en el parque, considera que la feria mantiene su capacidad para atraer visitantes.
Aurelio Pérez Sánchez, por su parte, ofrece una mezcla de monedas, postales religiosas, insignias militares, cerámica, bayonetas y piezas de forja. Entre sus objetos más destacados guarda dos piezas fechadas en torno a 1850, una fabricada en Barbastro por Villegas y otra en Albacete por Álvaro García.
“La joya de la corona” de su puesto son precisamente esas dos piezas. Una llegó a sus manos como regalo a su mujer y la otra se la regaló su padre. Es su segunda participación en una feria de estas características y, tras una experiencia satisfactoria en Valderrobres hace apenas unas semanas, ha reconocido estar “contento” con la respuesta del público en Alcañiz.
También desde Zaragoza han llegado Eva Pinilla y su pareja, aficionados a las antigüedades que participan por primera vez en la cita. En su mesa han colocado juguetes y diferentes objetos que han ido reuniendo durante años. Su colección se alimenta de una búsqueda constante.
“Nos gusta ir rebuscando por ahí. Vamos a las escombreras o también a Francia algún fin de semana a comprar. Nos gusta y vamos recorriendo todas las ferias que podemos”, ha explicado Pinilla. La primera impresión de la feria ha sido positiva: “La verdad es que nos está gustando mucho. Hay muchos puestos y cosas muy curiosas”.
Una feria que sigue creciendo
La cita está organizada por la Asociación Frente Aragón, que acumula ya más de dos décadas organizando eventos relacionados con el coleccionismo y la recreación histórica. Su presidente, Antonio Aznar, destaca que la feria ha dejado de ser exclusivamente de temática militar: “Ya ha dejado de ser una feria exclusivamente militaria y ahora es una feria enfocada al coleccionismo, algo de antigüedades y temas de coleccionismo. Hay de todo un poco”, ha explicado.
La organización ha percibido además un crecimiento en la participación. “Cada año va a más y este año hemos abierto la inscripción bastante tarde y al final ya estábamos pensando en decir que no cabía nadie más”, ha relatado Aznar. A su juicio, “el tema de las ferias está bastante movido ahora. La gente busca muchas ferias, tanto los vendedores como la gente que compra. Se ha vuelto a reactivar”.
Durante el fin de semana, la programación se completa con un concurso de uniformes, con categorías para piezas originales y réplicas, y la presencia de distintos grupos de recreación histórica. La feria vuelve así a reunir en un mismo espacio objetos de distintas épocas, aficionados llegados de diferentes puntos y, entre ellos, pequeños fragmentos de la memoria de Alcañiz que han sobrevivido al paso del tiempo.