Pellicer: «Soy taxista y curioso. Escribo porque me interesan muchos temas. ¿Cómo sería la vida si cae un asteroide?»

Como taxista, Luis Antonio Pellicer Marco, ha ayudado a desplazarse a cientos de personas del territorio y, como escritor, sigue proponiendo temas de interés. El último es ‘2047. Odisea en el futuro’
Publicado por Beatriz Severino el 17 de mayo de 2025

Kilómetros y kilómetros y más kilómetros lleva rodados Luis Antonio Pellicer Marco (Alcañiz, 1960). Y sigue en ello porque no suelta el volante de su taxi, un trabajo del que disfruta llevando de un lado a otro a quien llama a su teléfono y prestando un servicio imprescindible en el medio rural. Lo suyo es comunicar y, cuando no está en el coche, está delante del ordenador escribiendo. Como él mismo dice, «la maquinaria siempre está en marcha» y siempre tiene unas cuantas ideas. «En el ordenador tengo muchas cosas escritas y bien se podría hacer una recopilación, pero no hay que correr, me lo tomo con calma», sonríe. No hay necesidad de tener prisa porque escribe porque le apasiona y lo necesita, y porque acaba de publicar el que ya es su sexto libro. Lleva por título ‘2047. Odisea en el futuro’ y es su primera incursión en la ciencia ficción.

Esta vez el viaje que propone al lector requiere de más imaginación y de un ejercicio de verse a uno mismo dentro de 22 años. No parece muy lejano pero a tenor de cómo avanzan los acontecimientos los cambios podrían ser muchos. Propone una historia de ciencia ficción en un mundo inmediato, un relato fantástico que se basa en la caída de un asteroide en la Tierra dejando consecuencias e innumerables catástrofes dentro de la corteza terrestre. «Son conjeturas, pero ante todo el nuevo movimiento que hay ahora con las nuevas tecnologías e inteligencia artificial, lo que cuento creo que se acerca bastante a una realidad próxima y que en 20 ó 30 años se podrían producir muchos de los argumentos que se expresan en la novela», reflexiona. En la novela hay un poco de todo, también personajes a los que les cambia la vida y, entre ellos, una pareja joven que se encuentra de forma fortuita dentro de este escenario. Mantienen una historia romántica y erótica «de alto calibre» y van a sufrir parte de las consecuencias.

«Me considero muy polifacético y lo que me genera interés lo busco y lo estudio. Este libro es invención pero tiene una base en la actualidad con toda la información que he recopilado sobre inteligencia artificial o las secuelas que podría dejar una catástrofe como la caída de un meteorito. Todo se sostiene con estudios sobre ciencia, el espacio…», añade. También el calentamiento de la Tierra está presente con un posible aumento de los niveles de los mares y deshielos.

Jugando a ser escritor

De niño jugaba a ser escritor. Pintando las letras consiguió que un trozo de madera pareciera una máquina de escribir y pasaba los ratos imaginando que de ahí salían las historias que rondaban por su cabeza. «Y sí que salían pero porque las escribía a mano», ríe. Reconoce que en el colegio le gustaba mucho la redacción, e incluso hice algunos poemas «propios de la edad» y jugar a ser escritor era uno de sus pasatiempos. En la búsqueda mental del origen de su querencia, aparece su padre. Cree que es innato pero también que pudo influir la figura de su progenitor leyendo todo lo que se le ponía por delante. «Dentro de las limitaciones que tenía porque eran otros tiempos, le gustaba mucho leer. Escribir sólo escribía para comunicarse con su familia que estaba refugiada en Francia. Su historia la recojo en ‘La sal de las lágrimas’», apunta y admite que «todo suma y se hereda» y que él adquirió de esas vivencias de niñez la inquietud por las cosas y la curiosidad por saber. Lo sigue practicando y en cuanto lee o escucha una palabra en una conversación, en una película o la televisión de la que desconoce el significado, acude raudo a buscarlo. No se queda con las dudas.

Tampoco dudó en que la fórmula ideal para compartir sus historias sería la autoedición. La aplica no sólo en las narraciones, sino también en el diseño de las cubiertas, índices y maquetación. Quien desee viajar a 2047 puede hacerlo pasando antes por librería Miguel Ibáñez, por Sodric o por el quiosco de la calle Alejandre. El libro está disponible en Alcañiz, una localidad a la que ha dedicado varias publicaciones anteriores. Comenzó con ‘El rocero. Diccionario bajoaragonés’, donde recopiló palabras propias de la tierra. Siguió con una pequeña novela sobre la Concordia a modo de recreación hace ya unos años, ‘La sal de las lágrimas: crónica de un destierro’, que recoge la historia familiar; ‘Invasión o victoria. La Tierra Baja en la Guerra de la Independencia (1808-1814)’ y ‘Los secretos de la casa embrujada’. También publicó en las páginas de La COMARCA algunas de estas historias sobre su tierra que sigue siendo fuente de inspiración, e incluso en formato audio.

Ver comentarios (2)

  • Luis Antonio, no había oido hablar de tí, pero después de leer este artículo en LA COMARCA, prometo hacer un seguimiento de tus vicisitudes literarias. Creo que en este mundo interactivo-planetario en el que muchos quieren englobarnos es muy importante dejar constancia de la indiscutible idiosincracia local autóctona que asegura la viabilidad de nuestra mentalidad como especie.

  • He leído La sal de las lágrimas y leeré este en cuanto pueda. Permítanme una observación ,en la calle ALEJANDRE no hay un quiosco.Hay un negocio que se llama PRENSA " LA MARAVILLA ' y le viene el nombre desde hace muuuuchos años con la SRA Espallargas aunque ahora el local es más pequeño que antaño. Gracias