Asaja, COAG y la Unión de Uniones han desconvocado la protesta convocada para este miércoles en Madrid. El choque entre dos trenes de alta velocidad que se ha producido en torno a las 9.00 en Toledo ha motivado la decisión de los agricultores. Los representantes de las tres entidades defienden que la decisión se toma por respeto y solidaridad con las víctimas del accidente. Además, han acordado posponer «para más adelante» las acciones reivindicativas del sector.
Aunque la tractorada no sigue adelante, son cientos los agricultores que han viajado hasta Madrid desde diversos puntos de España y que en estos momentos se concentran en la plaza de Colón, punto de inicio de la manifestación. Allí, los representantes han guardado cinco minutos de silencio, han trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas y han deseado una pronta recuperación a los heridos. En el caso del Bajo Aragón, a las 5.00 de esta mañana ha salido en dirección a Madrid un autobús lleno de agricultores que ha hecho paradas en Montalbán y Monreal del Campo.
Reivindicaciones del sector
Agricultores y ganaderos tenían prevista la protesta para mostrar su indignación «ante los graves problemas que están asfixiando al sector agrario». Exigen «respuestas urgentes» a los graves problemas que arrastra el campo, como el encarecimiento de los costes, la falta de rentabilidad y las amenazas que se ciernen sobre el futuro de las explotaciones.
Así, los participantes resumen sus reivindicaciones en cinco puntos prioritarios. En primer lugar, reclaman «medidas extraordinarias suficientes» para afrontar los sobrecostes del combustible y del resto de medios de producción que están asfixiando al medio rural. «De lo contrario, sectores como el cerealista quedarán arruinados y en riesgo de desaparecer», señalan.
En segundo lugar, las organizaciones reclaman una futura PAC «fuerte que proteja la renta» de agricultores y ganaderos ante la incertidumbre sobre la futura política agraria, ya que rechazan cualquier recorte del presupuesto agrario y exigen una PAC verdaderamente común, con financiación «suficiente» y sus dos pilares diferenciados.
El tercer punto de sus reivindicaciones son los «precios justos» y una Ley de la Cadena Alimentaria que se cumpla, ya que no consideran aceptable que agricultores y ganaderos «sean el eslabón más débil» de una cadena en la que sus costes aumentan sin que puedan trasladarlos a los precios que perciben.
En cuarto lugar, las organizaciones dicen «no a la competencia desleal de los acuerdos comerciales» y denuncian que los productos europeos no pueden competir con importaciones que no cumplen las mismas exigencias. Por eso, reiteran su rechazo al acuerdo UE-Mercosur en las condiciones actuales y al acuerdo con Marruecos, además de reclamar reciprocidad normativa y controles efectivos en frontera.
El quinto punto se refiere a la burocracia, ámbito en el que reclaman «menos papeles y menos normas», ya que señalan que agricultores y ganaderos quieren trabajar en sus explotaciones en lugar de dedicar cada vez más tiempo a trámites, registros y obligaciones administrativas.