«Todos juntos, el mismo operativo, como si fuéramos un único grupo»: los servicios de emergencia reclaman una coordinación común en Aragón

Los profesionales de Protección Civil, Bomberos, APN y GREIM coinciden en que las grandes emergencias han demostrado la importancia de coordinar efectivos, medios y administraciones
Publicado por Jesús Burgos el 26 de septiembre de 2026

La coordinación entre los diferentes servicios de emergencia ha sido una de las principales reivindicaciones de la ponencia ‘La emergencia por dentro: fuentes oficiales, rescates y coordinación’, celebrada este viernes dentro del VIII Curso de Periodismo de Alcañiz. 

Jorge Crespo, jefe del Servicio de Seguridad y Protección Civil; José Manuel Matute, agente para la Protección de la Naturaleza; Honorio Barba, cabo primero y jefe del GREIM de Mora de Rubielos; y Óscar Arrufat, jefe de intervención del servicio de Bomberos de la Diputación Provincial de Teruel, compartieron su experiencia sobre la gestión de incendios, rescates y grandes catástrofes y coincidieron en una idea: cada servicio tiene su especialidad, pero todos deben funcionar como un único equipo cuando está en juego la seguridad de la ciudadanía.

La mesa permitió conocer cómo se organiza una emergencia desde dentro y puso sobre la mesa algunas de las carencias estructurales que afectan especialmente al medio rural. La falta de efectivos, la dispersión territorial, los tiempos de respuesta y la necesidad de mejorar la coordinación entre administraciones aparecieron como algunos de los principales retos.

Un sistema en el que todos sean parte del mismo equipo

Jorge Crespo, jefe del Servicio de Seguridad y Protección Civil, defendió que, ante una gran emergencia, bomberos, Guardia Civil, APN y el resto de servicios deben trabajar de forma coordinada, cada uno desde su especialidad pero integrados en un mismo dispositivo. “Al activar un plan, ya no es Guardia Civil, bomberos, APN… tienen que trabajar coordinados”, señaló durante su intervención.

Crespo explicó que el sistema de Protección Civil contempla distintos niveles de coordinación y que, en una gran emergencia, los diferentes servicios pasan a integrarse en grupos de acción con una dirección común. Una estructura que, según defendió, debe permitir que cada profesional mantenga su especialidad pero trabaje dentro de un mismo dispositivo.

En este punto, la intervención de Honorio Barba permitió trasladar esa necesidad de coordinación al ámbito de los rescates de montaña. El cabo primero y jefe del GREIM de Mora de Rubielos explicó el funcionamiento de un servicio altamente especializado, en el que la formación específica, el conocimiento del terreno y la capacidad de respuesta resultan determinantes.

Honorio Barba durante su intervención en el Teatro de Alcañiz / Abdul Grau

Los equipos del GREIM afrontan intervenciones en entornos especialmente complejos y cuentan, cuando las características del rescate lo requieren, con el apoyo de otros medios y unidades. La experiencia trasladada por Barba puso de manifiesto que la especialización de cada cuerpo no supone trabajar de manera aislada, sino que debe encajar dentro de un dispositivo en el que cada efectivo conoce su función y en el que la coordinación permite sumar capacidades.

La experiencia de la DANA de Catarroja fue utilizada como ejemplo durante la mesa. Los participantes destacaron que la movilización de efectivos aragoneses permitió comprobar que, cuando existe una estructura clara y todos conocen su función, cuerpos y administraciones pueden trabajar de forma conjunta.

“Todos juntos, el mismo operativo, como si fuéramos un único grupo”, explicó Óscar Arrufat, jefe de intervención del servicio de Bomberos de la Diputación Provincial de Teruel, al recordar el dispositivo desplegado en Valencia. A su juicio, esa forma de trabajar demostró que es posible superar las diferencias organizativas para poner el foco en una única prioridad: la ciudadanía.

Arrufat defendió, en este sentido, la creación de un cuerpo o consorcio autonómico de emergencias, con diferentes especialidades pero bajo una estructura común. “Cada uno con su especialidad, pero todos dentro del mismo paradigma”, planteó.

La propuesta también fue respaldada por Crespo, quien consideró que la creación de un consorcio autonómico de bomberos constituye “un proyecto, un reto profesional muy bonito y muy necesario”. Según explicó, existe ya un planteamiento técnico que deberá seguir desarrollándose y que cuenta también con respaldo sindical.

Más efectivos y medios para afrontar emergencias más complejas

La coordinación estuvo estrechamente ligada a otra de las cuestiones recurrentes durante la ponencia: la necesidad de contar con suficientes recursos humanos y materiales. Arrufat puso el foco en la situación de los bomberos de la Diputación Provincial de Teruel. La provincia cuenta actualmente con cuatro parques, Alcañiz, Montalbán, Calamocha y Teruel, para atender un territorio muy extenso con 236 poblaciones. La distancia entre algunos municipios y los parques condiciona los tiempos de respuesta y obliga, además, a desplazar recursos de unas zonas a otras.

Óscar Arrufat, jefe de intervención del servicio de Bomberos de la Diputación Provincial de Teruel / Abdul Grau

El jefe de intervención incidió en que las emergencias son cada vez más numerosas y técnicas. Los bomberos intervienen en incendios estructurales y forestales, accidentes de tráfico y rescates, entre otras actuaciones, y necesitan una formación continua para afrontar situaciones cada vez más complejas. “Tenemos que ser muy técnicos en todos los tipos de emergencias a las que nos enfrentamos porque son muy diversas”, explicó. También reclamó que las dotaciones mínimas permitan que los equipos puedan salir con suficientes efectivos sin dejar desprotegido el parque de origen.

En el caso del GREIM, Barba puso de relieve precisamente la importancia de contar con unidades preparadas para intervenciones que requieren conocimientos y medios específicos. Los rescates de montaña exigen una preparación diferenciada y una capacidad de actuación adaptada a las condiciones del terreno, lo que convierte la especialización en una pieza fundamental dentro del sistema de emergencias.

Los APN reivindican su papel como “ojos” del territorio

José Manuel Matute, agente para la Protección de la Naturaleza y representante del colectivo de APN en Aragón, puso el acento en un trabajo que, según explicó, resulta menos visible para la ciudadanía pese a desarrollarse sobre todo el territorio.

José Manuel Matute durante su intervención / Abdul Grau

Matute destacó que los agentes trabajan en todo tipo de espacios naturales y que su función no se limita a intervenir cuando ya se ha producido una emergencia. Su conocimiento directo del territorio permite detectar riesgos y actuar como apoyo para otros servicios, especialmente en incendios de interfaz y rescates en zonas de montaña. “Somos los ojos en el mundo”, resumió para explicar ese papel de proximidad y conocimiento del territorio.

El representante de los APN defendió además que la coordinación “tiene que venir dotada de medios humanos y materiales”. En su intervención reivindicó la profesionalidad y vocación de todos los colectivos que participan en las emergencias y reclamó un mayor reconocimiento social a quienes trabajan en primera línea.

La experiencia de Catarroja como ejemplo de coordinación

La actuación de los efectivos aragoneses durante la DANA de Valencia volvió a aparecer como uno de los principales ejemplos de la jornada. Crespo explicó que una de las mayores dificultades iniciales fue gestionar la gran cantidad de profesionales que querían desplazarse para ayudar. Fue necesario organizar los relevos y establecer qué equipos acudían en cada momento. Esa estructura permitió, según explicó, evitar duplicidades y mantener un dispositivo ordenado pese a la presión existente.

Jorge Crespo durante la ponencia del viernes / Abdul Grau

La experiencia dejó también una enseñanza para futuras emergencias: la necesidad de entrenar y simular escenarios complejos antes de que ocurran. Crespo defendió que el sistema debe madurar y que las decisiones sobre los niveles de emergencia deben responder a criterios técnicos y operativos.

Los participantes coincidieron en que la coordinación no puede depender únicamente de la voluntad individual de los profesionales. Debe existir una estructura previamente definida que permita que bomberos, APN, Guardia Civil, sanitarios, policías y el resto de servicios sepan quién dirige, qué función desempeñan y cómo deben actuar.

La sociedad también forma parte del sistema de emergencias

La mesa amplió la responsabilidad más allá de las administraciones y los servicios profesionales. Los ponentes señalaron que la población debe formar parte de la cultura de prevención y estar preparada para actuar ante situaciones de emergencia. En este sentido, se habló de la necesidad de reforzar los planes municipales, formar a colectivos como los agricultores y mejorar elementos básicos de prevención en los pueblos y carreteras, como los puntos de abastecimiento de agua para los bomberos.

Crespo recordó que la Protección Civil es un sistema en el que deben estar integrados los niveles estatal, autonómico, local y social. La preparación de los municipios y de la propia ciudadanía puede resultar determinante cuando una emergencia supera la capacidad inmediata de los servicios profesionales.

El mensaje que cerró la ponencia fue común: más allá de las competencias de cada administración o de la especialidad de cada cuerpo, el objetivo debe ser que todos trabajen como un solo equipo. Como resumió Matute, “solo queremos trabajar más y mejor para la sociedad”.