"Hay una sobrecarga laboral brutal. No podemos parar apenas parar a comer, y hay tareas que no se están llevando a cabo porque no llegamos". Así de contundentes se muestran parte de las trabajadoras de la Residencia Los Jardines de Andorra, quienes denuncian llevar meses trabajando por encima de sus posibilidades físicas y psicológicas. De hecho, adelantan que, si la situación no mejora, podría derivar en bajas laborales.
La plantilla se compone de 17 trabajadores, aunque el número real efectivo es mucho menor teniendo en cuenta diferentes bajas, lo que está provocando dificultades. En muchas ocasiones, además, los cuadrantes realizados "carecen de sentido" y las empleadas son llamadas en sus días de descanso ante la falta de personal. "Hemos llegado a ver cuadrantes con turnos en los que figuran compañeras que están de baja desde hace meses", afirman. En ese sentido, cabe señalar que dos empleadas se encuentran prácticamente en edad de jubilación, y algunas se están planteando no seguir si el ratio y el ritmo de trabajo no cambian.
La atención que deben dedicar a cada residente no puede recortarse en tiempos. "Somos sus manos, sus pies, sus oídos...Muchas veces solo con los ojos sabemos qué necesitan los residentes", defienden. No obstante, llegar a todo está siendo posible "a costa de cansacio y nuestra salud mental", denuncian las trabajadoras.
La problemática coincide con la puesta en marcha de la ampliación de la residencia, lo que supone un incremento de residentes a los que atender y que "pondrá las cosas más difíciles". En total, las instalaciones pasarán a dar servicio a en torno 48 residentes con turnos con un número limitado de auxiliares.
Durante las mañanas, por ejemplo, uno de los trabajadores debe dedicarse exclusivamente a ofrecer medicación a los residentes que la necesitan, mientras que otros tres deben dar el desayuno a todos los demás mientras gestionan a su vez otras tareas . "Hay que tener en cuenta que hay residentes que pueden requerir más de media hora de atención individual. No se llega", señalan. Como consecuencia, hay otras labores que no pueden realizar con la frecuencia adecuada, como el control periódico de peso o higiene bucal o simplemente el realizar las camas de los residentes. "Nos consta que hay familias que están recogiendo firmas porque son conocedoras de todos estos problemas", añaden.
Los trabajadores también aseguran que apenas pueden disfrutar de sus descansos. Habitualmente, emplean los veinte minutos previstos durante la jornada para registrar incidencias, terminar tareas pendientes o continuar atendiendo necesidades del centro. Asimismo, sostienen que algunos días apenas tienen tiempo para comer o incluso para ir al baño. "Son condiciones de trabajo inhumanas", reiteran.
El Ayuntamiento insiste en que "se está cumpliendo la ley"
La principal preocupación de la plantilla es que esta sobrecarga termine afectando tanto a la calidad del servicio como a la salud física y psicológica de los trabajadores. "Estamos las mismas trabajadoras para más usuarios asistidos que antes de la ampliación", lamentan. Las trabajadoras aseguran haber trasladado reiteradamente el problema al Ayuntamiento, tanto directamente como a través de reuniones y representantes sindicales, pero consideran que hasta el momento no han obtenido una solución. La dirección de la residencia también ha trasladado la situación al consistorio e incluso, ante la falta de personal, el propio director ha colaborado ocasionalmente en tareas asistenciales.
El Ayuntamiento de Andorra, por su parte, defiende que se ha atendido en más de una ocasión a las trabajadoras de la residencia y desmiente la falta de personal. "Durante tres años, antes de que se abriera la apertura, hemos estado por encima de lo que requerían los ratios. Lo necesitábamos para que se nos diera una subvención, pero ahora debemos enmarcar los ratios por servicios y cumplir la legalidad, y eso es lo que estamos haciendo", explica el alcalde, Rafa Guía, quien a su vez señala que "tenemos los mismos ratios que otras residencias de alrededor incluso con menos residentes".
Guía insiste en que siempre se ha escuchado los requerimientos de las trabajadoras y que "la residencia siempre se ha caracterizado por un buen servicio".
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Los ratios no se pueden calcular con personal que está de baja, (hasta 6 personas creo), por lo tanto no se cumplen. Hay mayores haciéndose la cama como pueden, por que lo primero para los trabajadores son las personas. Señor Rafa, no engañe haciendo cuadrantes de turnos con personas que no están, los familiares queremos que nuestros mayores estén en las mejores condiciones y desde luego usted no lo pone nada fácil si lo primero que hace cuando es elegido es pegarle una patada al médico y la enfermera.
lo que pasa en Andorra pasa en muchísimas residencias, da igual la comunidad autónoma, gente muy mayor que necesita muchos cuidados y muy poco personal en todos los sectores, remuneración económica flojilla, ...
Rafa. ... Estas cosas no van de 2+2...que dicen que son 4.....Tampoco va. de decir que se cumple la ley... o los ratios...como si fuera un Corsé. Esto va de la valorización humana . Esto va de sentarse . Oir y escuchar . Y despues volver a escuchar . para tomar las decisiones que se ajusten mas al sentido comun .
Qué auxiliares, que digan quién hay trabajando ahí con titulación sanitaria de verdad y qué contratos se han hecho. Una vergüenza la atención que se está dando a los ancianos. Sólo espero que otras trabajadoras explotadas empiecen a denunciar lo que todos saben
La atención que se está dando a los ancian@s por parte de las trabajadoras es excelente, te aseguro que sin un mínimo de conocimiento no estarían allí, el problema no son los trabajadores que hay en estos momentos, el problema es la falta de ellos.
Como familiar de residentes en este centro, no puedo callarme ante la respuesta del alcalde, el señor Rafa Guía. Dice ser de un partido obrero (PSOE), pero demuestra una falta total de empatía tanto por los trabajadores como por nuestros mayores.Señor Alcalde, deje de escudarse en que cumplen las ratios legales porque la realidad diaria que vemos las familias demuestra lo contrario. Falta de personal real: Hay varias auxiliares de baja que el Ayuntamiento no está cubriendo. Para tapar esos huecos, llaman al personal en sus días libres, pisoteando su derecho al descanso. Mismo personal para más carga: Ha ampliado físicamente la residencia y entran más usuarios asistidos pero hay las mismas auxiliares para atenderlos a todos y encargarse de la lavandería. Además, ahora se les unen las tareas que antes hacía la enfermera a la que usted despidió, junto con el médico nada más llegar a la alcaldía (como medir la glucosa, la tensión o el peso).¿Ahorro a costa de la plantilla?: Nos surge una duda que debería aclarar: ¿tienen estas trabajadoras contratos de personal asistencial o están registradas en otra categoría inferior para pagarles menos?La realidad frente a sus despachos: Los familiares vemos a diario cómo las auxiliares van con la lengua fuera. Priorizan a nuestros padres, pero no dan abasto y tienen que dejar camas sin hacer porque no son robots. ¿Su solución es decirles que "trabajen más rápido"? Trabajar más rápido con ancianos significa desatenderlos y deshumanizar el cuidado.Señor Rafa Guía, le invito a que se quite un solo día la chaqueta y la corbata, se ponga el pijama blanco y los guantes, y baje a la arena. Solo un día. A ver si después de eso le sigue pareciendo tan fácil, mientras las trabajadoras pagan la falta de gestión con su salud física y mental. Nuestros mayores merecen dignidad y ellas un respeto.
con los mayores no se juega y menos politiquillos ,donde están los sindicatos ?