Tiene clara la respuesta si le preguntan si no le gustaría hacer trabajos más serios. Los ha hecho y por eso está seguro de que ahora está bien en el segmento del audiovisual en el que se mueve: el entretenimiento. «La verdad es que es chulo trabajar en algo tan banal para hacer pasar un buen rato a la gente», dice. Víctor Rins nació en Valdealgorfa en 1974 y, aunque muy pronto marchó a Barcelona, el pueblo siempre está y lo luce con orgullo. «Es un lujo tener estas raíces», asegura. El contacto es estrecho y regresa siempre que le deja su trabajo. Es director y realizador freelance de televisión, videoclips y anuncios, y trabaja para las principales productoras audiovisuales de Barcelona y Madrid. La extensión de su currículo se pierde en el espacio de su web (victorrins.com) y también en sus redes como su Instagram o su canal de vídeo Vimeo, da cuenta de algunos proyectos. Cualquier plataforma en la que se piense está en su trayectoria, también cadenas generalistas y en cuanto a formatos tiene una amplia variedad. Ha dirigido proyectos como ‘El Gran Sarao’ para HBO Max/ TNT con Silvia Abril y Toni Acosta como protagonistas; así como la retransmisión del Primavera Sound a través de Amazon Prime, y ya se prepara para dirigirla de nuevo. También ha estado al frente de realities como ‘Alaska y Mario’ en MTV, o ‘Magic For Humans’ con El Mago Pop en Netflix, y la lista no acaba.
Su puerta de acceso al audiovisual fue el sonido. «Me interesaba mucho el mundo de la música con 11 ó 12 años, también el de la imagen pero ese lo tenía más dormido», avanza. «Los veranos en el pueblo escuchaba mucho punk, rock, heavy… y en los 90, a través de Raquel, una amiga de Valdealgorfa, me fui a Londres», recuerda. También vislumbra a su padre haciendo sus montajes artesanales con cintas en una sala que se montó en casa. «Ese debió de ser un pequeño contacto», sonríe. A Londres marchó con 18 años y estudios de imagen y sonido que siguió allí mientras trabajaba de técnico de sonido. «Era joven y muy activista artístico y político», dice. A su vuelta a Barcelona estudió montaje y, como mantenía estrecho contacto con la música independiente de la ciudad, pronto empezó a hacer sus propios videoclips con las bandas y a trabajar de montador en televisión. En ‘Alguna pregunta més?’, el afamado programa APM en la Ciudad Condal, pasó de montador a realizador y desde entonces ha ido enlazando programas en realización y dirección.
Pensando en el espectador, el montaje juega un papel crucial en el resultado final y suele ser «el guion definitivo». «Lo primero es la idea en el papel, pero algunas pueden funcionar muy bien ahí y luego ruedas y no dicen nada. Depende de quien esté montando o de la dirección que hagas, harás funcionar esa historia», explica. «En la mayoría de los casos, en el proceso de montaje es donde cierras la historia, donde personajes o cosas que parecían importantes de repente no lo son y desaparecen». La revolución tecnológica ayuda pero Rins considera que la base del montaje se mantiene. «Lo que ha hecho es que sea todo más democrático y más fácil. Sólo necesitas un ordenador en casa y no una sala con temperaturas y aparatos específicos como antes», dice. Considera que lo que más le ha ayudado en su carrera es su conexión desde la juventud con la cultura más punk y underground. «Nos lo hacíamos todo nosotros, desde fanzines a montar conciertos, y por eso con 20 años ya empiezas a dirigir videoclips. Lo haces con tus amigos porque no esperas a que te lo proponga una productora», cuenta. Aplica la actitud del «hazlo tú mismo» y así ha sacado adelante proyectos, exprimiendo los recursos al máximo. «Un proyecto grande no lo puedes hacer sin dinero, pero en ese caso también lo he aprovechado bien, he crecido siempre adaptándome a las herramientas disponibles», añade.
En continuo movimiento
También aplica la actitud del «vamos a disfrutar» de un trabajo que se basa en el equipo. Cada proyecto implica a decenas y decenas de personas y cada una en su departamento con una responsabilidad «tan grande o más que la de dirección». Él disfruta a lo grande de un sector en el que siempre ha ido enlazando proyectos. «No se echa de menos la rutina, está bien cambiar cada determinados meses, lo que se echa de menos es la estabilidad porque si un proyecto se retrasa sí te puede complicar la vida. Hay asociaciones que están en ello y, aunque queda por hacer, hemos avanzado», añade antes de reconocer que él mismo está en un momento «de cerrar cosas y abrir otras».
Con enorme satisfacción avisa de que está preparando la retransmisión del próximo Primavera Sound, mientras ultima la instalación del Museo del Barça en el Camp Nou. Todo el audiovisual que dará la bienvenida al visitante está rodado y quedan detalles de montaje cuando terminen las obras del estadio. «Parece una tontería pero es de los museos más visitados de Cataluña y de España. Me hace mucha ilusión porque es algo muy especial, una instalación gigante que es difícil poder hacer en otros ámbitos», se sincera. «Es la variedad del entretenimiento», sonríe.