Demuestran el potencial frente al asma de la vacuna de la tuberculosis

El equipo de UNIZAR dirigido por el alcañizano Nacho Aguiló Anento muestra otro gran avance, cuyas conclusiones recoge EBioMedicine. Además de alergias, siguen investigando en cáncer de vejiga y pulmón
Publicado por Beatriz Severino el 30 de noviembre de 2024

La vacuna contra la tuberculosis MTBVAC desarrollada en la Universidad de Zaragoza induce a la desensibilización sistémica de los alérgenos en ratones, por lo que podría llegar a emplearse como una protección contra el asma en un futuro. Esta es una de las últimas conclusiones alcanzadas fruto de una de las líneas de investigación en marcha con esta vacuna en el laboratorio que dirige Nacho Aguiló Anento (Alcañiz, 1979). El último artículo publicado este año en la revista especializada EBioMedicine culmina el trabajo llevado a cabo por la doctoranda Silvia Calvo, el veterinario Santiago Uranga y los investigadores Nacho Aguiló y Carlos Martín, en colaboración con la doctora Victoria Del Pozo, de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

En el laboratorio se trata de encontrar otros usos a las vacunas vivas más allá de la protección que puedan frente a la patología para la que están diseñadas, en este caso, la tuberculosis. Estas vacunas, como es la MTBVAC, son «bacterias capaces de estimular e interaccionar con el sistema inmunológico». En este caso, han usado estas vacunas para estimular el sistema inmunológico en modelos animales con alergias ya que son una patología en la que se produce un defecto en la respuesta inmunológica cuando se entra en contacto con algún alérgeno. «Es la misma línea que seguimos en los estudios como los de inmunoterapia en cáncer porque se produce un déficit del sistema inmunitario. Las vacunas pueden ser una herramienta para suplir ese déficit, estimular el sistema inmunitario y luchar contra las células tumorales», dice Aguiló, profesor de Inmunología de la Universidad de Zaragoza.

En cuanto a las alergias, y el asma en particular, se refiere a ellas como enfermedades muy heterogéneas desde el punto de vista clínico con un porcentaje muy alto de pacientes que presenta una disfunción en el sistema inmunológico. Esto clínicamente se conoce como una respuesta inmunológica de tipo 2, lo que significa que es una respuesta fisiológica necesaria para luchar contra determinados microorganismos como los parásitos, «pero en el caso de los pacientes de alergias o de asma, esta respuesta de tipo 2 se desboca al entrar en contacto con el alérgeno y lleva a todos los síntomas que se conocen del asma», señala. El paciente experimenta desde broncoespasmos hasta secreción excesiva de moco, «que son herramientas» del sistema inmunológico y desde el punto de vista fisiológico son necesarias, «pero que cuando se disparan como ocurre en estas enfermedades resulta patológico», añade.

Inoculando las vacunas de tuberculosis han observado -basándose también en otros artículos- que esta respuesta de tipo 2 patológico se balancea. Esto se debe a que la tuberculosis -y su vacuna- es un tipo de bacteria que produce una activación en el sistema inmunológico hacia una respuesta de tipo 1, que es antagonista a la de tipo 2. Lo han demostrado con modelos experimentales de ratones ya puestos a punto en el laboratorio desde hace años con asma. «Hemos visto de manera muy robusta que la administración de estas vacunas en ratones a los que se les induce un procedimiento de asma, claramente revierte los síntomas», apunta.

Observar, experimentar y aplicar

El proyecto en el laboratorio comenzó a base de la observación en la literatura científica porque sí existen algunos estudios, principalmente en África, que es donde existe la mayor incidencia de tuberculosis. «Asocian una mayor incidencia de tuberculosis con una menor incidencia de asma y ahí nos lo empezamos a plantear. Obviamente, no podemos infectar a la gente con tuberculosis pero sí podemos utilizar estas vacunas», explica. De hecho, el primer artículo que publicaron en 2018 sobre esta aplicación en asma no fue con vacunas sino reproduciendo esos experimentos observacionales que se veían en humanos. En el laboratorio infectaron de tuberculosis a los roedores a los que luego aplicaron el procedimiento de asma. Vieron que, efectivamente, si los animales se infectaban de tuberculosis desarrollaban menos sintomatología de asma. «Teníamos que ver qué ocurría cuando administramos vacunas que se usan en la clínica habitual para tuberculosis pero no se utilizan para asma y así empezó el proyecto: con la observación de lo que ocurre en la naturaleza, reproducción en el laboratorio y su aplicación», apunta Aguiló.

Más líneas de investigación: cáncer de vejiga y pulmón

En el laboratorio continúan avanzando en todas las líneas de investigación. Aguiló dirige a varios estudiantes y, aunque existe colaboración entre todos, cada uno se enfoca a una de las líneas ya sea en alergias o en cáncer. En la investigación acerca de cómo aplicar la vacuna en cáncer los resultados que van obteniendo «son interesantes». Desde hace un tiempo tratan de ver qué aplicación puede tener la vacuna en casos de cáncer de pulmón y vejiga. En el laboratorio cuentan con varios modelos y se están enfocando al uso de estas vacunas para estimular el sistema inmunológico. «A la tan escuchada inmunoterapia, que es una de las nuevas y más revolucionarias armas para luchar contra los tumores. Estamos desarrollando esta inmunoterapia alternativa pero complementaria a las que ya existen», dice. En cuanto al cáncer de pulmón en ratones, demostraron que la vacuna logra retrasar el crecimiento tumoral en pulmón y muestra una fuerte sinergia en combinación con otros tratamientos de inmunoterapia usados actualmente en clínica. Respecto al tratamiento de cáncer de vejiga se ha demostrado su efectividad en modelos animales «BCG resistentes» en un porcentaje alto de los casos de las pruebas experimentales que han llevado a cabo. Este grupo de pacientes son los que resisten al tratamiento actual que utiliza la vacuna BCG contra la tuberculosis y que no cuentan con un tratamiento de segunda línea, por lo que su única opción cuando reaparece el cáncer es extirpar la vejiga. Su aplicación consiste en la administración por vía intravesical, es decir, directamente en la vejiga para generar una respuesta inmunológica en ella, donde se desarrolla el tumor.

En cuanto a las alergias, el interés por encontrar un remedio que alivie y mejore la calidad de vida de quienes las padecen, tiene que ver con que los casos se han disparado en los últimos años. Se trata de una patología asociada a la teoría de la higiene y a estilos de vida como la occidental en ciudades que se asocia con una mayor incidencia. «En los últimos años se han desarrollado terapias muy efectivas, sobre todo, para los casos graves. No deja de ser una merma en la calidad de vida de estos pacientes y estamos muy interesados en el proyecto porque los datos que tenemos en animales son muy esperanzadores», añade.

Más de 2.000 neonatos vacunados

También sigue su curso el proyecto de fondo del laboratorio, que es la tuberculosis. La investigación ya ha pasado a terreno africano, por lo que siguen su avance desde la distancia pero con mucho interés. El proceso ya se encuentra en la parte de clínica, una fase «muy larga en el tiempo», incluso más que la preclínica, que ya de por sí abarca muchos años de trabajo. Acaba de empezar el estudio de fase 3, el que se supone que es definitivo y donde se verá si funciona. Habrá que esperar, al menos, hasta 2028, que es cuando está planeado que termine. Ya hay vacunados más de 2.000 bebés en Sudáfrica y, aunque hasta el final no se conocerán los datos, el reclutamiento «va muy bien». Estas inoculaciones se aplican a neonatos, por lo que se trata de reclutar a las mujeres embarazadas «y el proceso es largo». «El objetivo final del estudio son 7.000 bebés y van por más de 2.000, así que, en esta parte del estudio que sí podemos controlar, estamos muy contentos», afirma Aguiló.

Ver comentarios (1)

  • Me parece fenomenal que estudien nuevos proyectos para la tuberculosis, cáncer y demás. Mi enhorabuena.