Estrenarse en un sidecar como regalo de cumpleaños: Motorland Classic Festival acerca el motor a todo el público

FOTOGALERÍA. La jornada ha reunido a aficionados de toda España para disfrutar y conocer por primera vez los vehículos históricos en familia o amigos
Publicado por Jesús Burgos el 24 de octubre de 2026

Begoña de Güell llegó desde Zaragoza este sábado a Motorland sin saber que terminaría preparándose para subir a un sidecar. La semana pasada fue su cumpleaños y el regalo ha sido una visita sorpresa al circuito alcañizano, donde el Classic Festival le ha permitido acercarse de una forma diferente a una afición que la acompaña desde pequeña. “El mundo de la moto me encanta desde pequeña. No sé por qué, pero siempre me ha llamado la atención. Siempre veo una moto y me paro a verla”, explica.

Su pasión no implica, sin embargo, que conozca los entresijos mecánicos de estos vehículos. “No tengo ni idea de motores, no tengo ni idea de eso, pero me llama”, reconoce. Tampoco tiene moto propia, aunque admite que le gustaría tener una. Hasta ahora había acudido a Motorland para asistir a la carrera de MotoGP, en concreto en 2019, pero esta vez la visita le ha reservado un papel distinto: convertirse en pasajera de un sidecar.

Antes de salir a pista, Begoña ha tenido que aprender cómo colocarse y acompañar los movimientos del vehículo. La explicación previa ha sido más exigente de lo que esperaba, tanto por la cantidad de indicaciones como por la necesidad de interiorizarlas antes de comenzar el recorrido. “Me ha explicado las tres posiciones básicas que tengo que hacer para poder hacer el circuito con toda la seguridad posible”, relata.

La previa de un bautismo de sidecar

El piloto también le ha ido señalando los errores y explicando cuándo debía cambiar de posición, de izquierda a derecha y viceversa. “Me ha estado recalcando todo lo que hacía mal, obviamente”, cuenta con naturalidad. La preocupación por hacerlo correctamente ha marcado esos primeros minutos, en los que reconoce que estaba más pendiente de la seguridad que de disfrutar. “Desde fuera parecía complicado, la verdad”, admite. A esa dificultad se suma una pequeña limitación física que, según explica, le obliga a prestar todavía más atención a los movimientos. “Es mucha información, mucho”, resume.

Pese a todo, Begoña ha afrontado el reto con ganas. La recomendación que ha recibido es que, si no consigue adaptarse a alguna posición, mantenga la postura recta y disfrute del recorrido. La incertidumbre sobre cuántas vueltas dará forma parte también de la sorpresa: espera que sean dos y que la primera sirva para familiarizarse con el vehículo antes de aumentar el ritmo. “Así que si no me caigo irá todo bien”, bromea.

Aprender a acompañar los movimientos del sidecar

Pascal, piloto de sidecar y responsable de la asociación de competición de esta disciplina en Francia es uno de los encargados de preparar a los participantes. La actividad cuenta con dos tipos de vehículos: el FE2, más corto, y otro con chasis largo.

La zaragozana atendiendo a las indicaciones de su piloto / Jesús Burgos

“Intentamos explicar a los pasajeros cómo deben colocarse y qué tienen que hacer. Luego damos unas cuantas vueltas al circuito, conduciendo despacio, simplemente para que puedan experimentar lo que se siente al ir en un sidecar», explica.

La posición del pasajero es fundamental para acompañar los movimientos del conjunto durante la conducción. Por eso, antes de salir al trazado, los pilotos repasan las posturas y corrigen los errores que observan durante la preparación. La actividad ha contado con 15 personas que han participado junto a pilotos procedentes de Australia, Italia, Inglaterra y Francia, además de España.

Una jornada de motor para toda la familia

El Classic Festival también atrae a aficionados que buscan disfrutar de los vehículos históricos en familia. Jorge González ha viajado desde Madrid con los suyos porque les gusta el mundo del motor. Su principal interés son los coches, aunque valora especialmente las alternativas para los más pequeños. “A mí lo que más me gustan son los coches, pero la parte de los arcades y el Scalextric está muy bien para tener a los críos entretenidos”, señala.

Visitantes observando los sidecars dentro de su box correspondiente en Motorland Aragón / Jesús Burgos

Su familia, como otras tantas llegadas de Valencia, Cataluña o el País Vasco, es una de las que recorren un paddock en el que se mezclan coches clásicos, camiones, motocicletas, fórmulas y sidecars. También es el caso de Daniel Augusto, quien pasea entre clásicos junto a su familia. “Venimos desde Galicia y es una preciosidad ver todos estos vehículos”, explica. Los aficionados más entendidos comparten espacio con visitantes que se acercan por curiosidad y encuentran propuestas para disfrutar del circuito más allá de las tandas en pista.

Amantes del motor junto a otros modelos de sidecars / Jesús Burgos

Por último, la MotorLand Classic Parade ha centrado buena parte de la atención del sábado. A las 16.10, los vehículos participantes realizaron una vuelta al trazado a velocidad controlada, una oportunidad para contemplar reunidos los distintos modelos que forman parte del festival entre las curvas del circuito alcañizano.