Experiencia minera: 3 propuestas turísticas para disfrutar bajo tierra

Siéntete como un auténtico minero de principio de siglo con las experiencias que ofrecen las comarcas de Andorra-Sierra de Arcos y Cuencas Mineras. En ellas podrás aprender las curiosidades del oficio en auténticos rincones que fueron el lugar de trabajo de los antiguos extractores de carbón. Te proponemos un recorrido por el Museo Minero de Escucha, el Parque Temático de la Minería, el Ferrocarril de Utrillas y el museo minero MWINAS de Andorra.

El Museo Minero de Escucha ofrece al visitante una experiencia única bajo tierra para conocer cómo se trabajaba extrayendo el carbón lignito. Proveyéndose con los equipos de protección que marca la normativa y que utilizaban los mineros en su trabajo habitual, el turista se introduce en la mina de mediados del siglo XIX a través de unos carros de transporte de personal, empleados también en la mina antiguamente. Descienden por una galería general con 36º de inclinación a lo largo de 200 metros lineales y a una diferencia de cota de casi 100 metros. 

Posteriormente se recorren cómodamente a pie las distintas galerías subterráneas. Durante el paseo se conocen los diferentes tipos de herramientas que se usaban en cada época en las labores mineras y, también, cómo se manejaban gracias a las recreaciones con maniquíes. En el centro se encuentra un tajo de carbón abierto al público –único en España- para que el visitante se haga una idea muy cercana sobre la forma de extraer este mineral fósil.

Además, el museo posee una exposición exterior de maquinaria antigua de minería, piezas que fueron utilizadas para el trabajo en las distintas minas de alrededor. Se trata de una exposición de amplio carácter didáctico puesto que cada máquina tiene un panel explicativo que informa tanto de su funcionamiento como del uso que se le daba. Asimismo, en el exterior se pueden encontrar zonas de ocio como los mini senderos, mini golf, ping pon, parques infantiles y zonas verdes para picnic y descanso, además de un restaurante.

La mina ‘Se verá’ vivió su máximo esplendor en los años 40 cuando su titularidad pasó de los hermanos Argüelles a la empresa nacional ‘Calvo Sotelo’. Desde su cierre en 1968 y hasta 1991, fue utilizada por la empresa ‘Minas y Ferrocarril de Utrillas’ para la ventilación de la mina ‘Pozo Pilar’ (construida a finales de la década de los 60, con una profundidad de 380 metros) aprovechando la apertura de las galerías existentes como sistema de ventilación. Precisamente, al volver a la superficie, la siguiente parada obligatoria es el centro interpretativo Pozo Pilar, situado a 100 metros de la mina. Si en el subsuelo se descubre cómo se extrae el carbón, en Pozo Pilar los visitantes se adentran en el funcionamiento exterior de la explotación. Es decir, recorren los talleres, los almacenes, las oficinas, una sala de juntas e incluso las duchas y las instalaciones de la enfermería.

A pocos kilómetros se encuentra Utrillas, donde te puedes sentir minero por un día a bordo de un tren. La locomotora de vapor ‘Hulla’ y la máquina diesel Deutz realizan recorridos por el Parque Temático de la Minería y el Ferrocarril. En el trayecto, se pueden ver los edificios, las máquinas, las vías de ferrocarril y los espacios originales de la revolución industrial de Teruel. 

Desde el año 2019 se realiza un recorrido turístico musealizado por los diferentes elementos que conforman la antigua explotación minera del Pozo de Santa Bárbara al que se incorporó un nuevo coche a la locomotora de vapor; y la restauración de ‘locomotora 31’, que llevaba más de 50 años parada. Su trazado une los diferentes museos de la localidad. Desde el Pozo de carbón Santa Bárbara (que estuvo en funcionamiento desde 1923 hasta 1981 y llegó a contar con una profundidad de 160 metros) hasta el antiguo hospital minero, ahora Museo de la Ciencia y la Arqueología Minera, recuerda los viajes que se realizaban antaño. 

El ferrocarril de Utrillas a Zaragoza fue una línea férrea proyectada para dar salida a la riqueza carbonífera de la cuenca minera central de la provincia de Teruel. La línea se inauguró en el año 1904 después de tres años y cinco meses de construcción y contó con un recorrido de 125,376 kilómetros que, a través de 11 estaciones, alcanzaban la capital aragonesa.  El ferrocarril supuso una gran mejora para la comarca al no existir en aquellas fechas otras vías de comunicación que caminos y carreteras con carros y diligencias de tracción animal.  Durante la Guerra Civil, la línea quedó dividida en dos partes y se aprovechó para realizar transportes militares hasta Belchite. Una vez acabada, la línea realizó funciones de atención, distribución de mercancías y ayuda en la reparación de los desperfectos sufridos en la región.

La evolución del tráfico de esta compañía se demostró inferior al que en un principio estaba previsto, por lo que su coeficiente de explotación no le permitió cubrir los gastos con los productos del transporte y sufrió recurrentes pérdidas. A partir de 1955 el descenso del transporte fue drástico y la empresa entró en una crisis. Sus propietarios la cedieron al Estado en 1963, quien la explotó temporalmente hasta que en enero de 1966 se produjo su cierre definitivo ante la inviabilidad después de 62 años de funcionamiento.

El parque temático recupera la infraestructura que creó la empresa ‘Minas y Ferrocarriles de Utrillas’ para explotar el carbón lignito en el municipio durante 100 años. Entre los edificios conservados se encuentran las galerías de las minas y los tramos ferroviarios; así como las viviendas, las escuelas y el hospital que se construyeron para los trabajadores y sus familias.

El parque tecnológico MWINAS es la última pieza de la historia minera. Situado en las antiguas instalaciones del Pozo San Juan en Andorra –abandonado a primeros de los 60-  conserva todas sus señas de identidad: la sala de máquinas, el pozo minero, los almacenes, la carpintería y la campa, entre otros. Cuenta con una exposición permanente en el interior, el parque escultórico al aire libre y el castillete, que por su altura es el emblema físico y sentimental del museo minero y uno de los elementos más destacados del paisaje de la comarca.

Las colecciones se muestran en su contexto y es mucho más fácil comprender el trabajo en la mina. Además un grupo de mineros retirados, que ayudan con la localización, catalogación y restauración de las piezas, ocasionalmente acompañan a las visitas guiadas enriqueciéndolas con sus relatos en primera persona.También en este parque, el visitante podrá subirse a una experiencia inolvidable sobre los raíles del ferrocarril minero Andorra-Escatrón, que fue una de las últimas líneas con locomotoras a vapor que funcionó en Europa. Niños y mayores disfrutarán de un ameno recorrido en una fiel reproducción a escala de la mítica locomotora a vapor  Baldwin por las instalaciones mineras del pozo de San Juan y sus jardines.