Slow Driving en el Norte de Teruel: cuando el placer es conducir

Las carreteras del Norte de Teruel pueden ser en sí mismas un destino. El territorio cuenta con tres rutas Slow Driving certificadas en las que sorprenderse con el paisaje y con los pueblos de forma sosegada, dejándote llevar por las carreteras secundarias de Aragón. El objetivo no es llegar lo antes posible, sino disfrutar del viaje empapándote de cada detalle visual y respirando tranquilidad.

La Ruta Puertos del Silencio se adentra por las agrestes tierras del Maestrazgo y las sierras y valles de la comarca de Gúdar-Javalambre. 247 kilómetros para descubrir territorios depositarios de un notable legado histórico y de un rico patrimonio arquitectónico y cultural que les confieren identidad propia. Los pueblos y villas del Maestrazgo se encaraman en un terreno de agreste orografía, donde se suceden sierras, barrancos, recias muelas y vegas estrechas. Sus extensos pinares, sobrias parameras, estrechas riberas y desnudos paredones rocosos, conforman un amplio abanico de espacios naturales de gran valor ecológico y paisajístico.

Mosqueruela

La Comarca Gúdar-Javalambre está marcada por la presencia de un macizo montañoso perteneciente al Sistema Ibérico: las sierras de Gúdar y Javalambre. Son tierras privilegiadas por su abundancia en lugares pintorescos donde encontramos villas amuralladas de entramado urbano medieval, con iglesias y ermitas románicas y góticas, castillos y puentes medievales. Un viaje que hace de cada hallazgo una experiencia inolvidable.

Linares de Mora

Gúdar

El tiempo estimado de la ruta sin paradas son 4 horas y 43 minutos y se recomienda realizarla en tres etapas, comenzando en Mora de Rubielos, una villa monumental ubicada en el corazón de la comarca Gúdar-Javalambre. Las casas solariegas colgadas sobre el valle en Alcalá de la Selva, el mirador desde la Peña Magdalena en Gúdar, los edificios en piedra que evocan a épocas pasadas en Allepuz, el casco urbano de Villarroya de los Pinares declarado Conjunto Histórico y el castillo de Fortanete son los siguientes puntos obligatorios de esta primera etapa.

La Iglesuela del Cid

Fortanete

Desde Fortanete se inicia la segunda etapa del viaje, recorriendo alrededor de 16 kilómetros hasta llegar a Cañada de Benatanduz, donde le espera al visitante el Monjuí, el núcleo más antiguo donde se encuentran los pocos restos que quedan de las fortificaciones y de la antigua iglesia. Continuando por Villarluengo, se llega hasta los Órganos de Montoro: una asombrosa estructura rocosa formada por una mole de gigantescas agujas calcáreas de más de doscientos metros de altura adosadas al monte, que reciben este nombre por su semejanza con los tubos de un órgano. La villa de Cantavieja, enclavada a 1290 metros en un bello y abrupto paisaje de grandes barrancadas, completa esta segunda etapa.

Órganos de Montoro

Entre murallas, a 900 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la hermosa villa de Mirambel, uno de los ejemplos más destacados de arquitectura urbana medieval del conjunto del país y punto de partida de la última etapa de la ruta. Desde ella el visitante llegará a La Iglesuela para disfrutar de uno de los mejores paisajes de arquitectura en piedra seca de Aragón. Mosqueruela rodeada de masas de pinar, el conjunto urbano amurallado entre montañas de Linares de Mora, y la sorprendente variedad paisajística que aguarda Rubielos de Mora pondrán punto y final a esta aventura.

Mirambel

Otra de las opciones está en la Ruta de la Toscana Aragonesa, en el Matarraña y que llega a algunos pueblos del Bajo Aragón. 179, 5 kilómetros para vivir el placer de lo local, de lo bucólico y de lo auténtico. El Matarraña es un precioso y fascinante territorio que se ha ganado por derecho propio ser un referente del relax, la desconexión y el slow en España. Pueblos de piedra, medievales y con encanto, un impresionante patrimonio cultural, y una atrapante y apacible naturaleza mediterránea.

La Fresneda

También cinco de las poblaciones de esta ruta transcurren por la comarca del Bajo Aragón. Una tierra especial de increíbles paisajes con una identidad forjada desde hace siglos – como lo demuestra su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional -. La ‘Ruta de los Íberos del Bajo Aragón’ o la ‘Ruta de las Bóvedas del Frío’ (antiguos pozos de hielo excavados bajo la tierra) son otros de los muchos atractivos de este hermoso territorio.

Bóveda de frío

La ruta tiene un tiempo estimado de 4 horas y 21 minutos sin paradas y se recomienda recorrerla en cuatro etapas. Comienza en Calaceite, una villa con encanto donde el tono dorado de la piedra y el color pardo de sus tejados se funden e invitan a perderse entre sus calles. Después de atravesar Torre del Compte con sus numerosos campos de cultivo gracias al río Matarraña que recorre de sur a norte el municipio; visitar los impresionantes edificios de los siglos XVI, XVII y XVIII en La Fresneda; y descubrir el salto de agua del río Tastavins en La Portellada, se llega a Valderrobres donde finaliza la primera etapa.

Calaceite

Salto de La Portellada

Tras pasear por el casco urbano de Valderrobres, asediado por el río Matarraña, y con la mirada puesta en lo alto de la colina, donde sobresale el conjunto del castillo y de la iglesia parroquial, toca seguir hacia Cretas. Los nobles edificios construidos con robustos sillares le otorgan a esta villa un gran encanto y belleza. Son numerosos los ejemplos que se pueden encontrar de grandes portadas adoveladas, ménsulas labradas, airosos aleros de madera y arquerías superiores en arcos de medio punto. La segunda etapa finaliza en Beceite, un municipio que además de ser declarado como Conjunto Histórico Artístico, alberga la famosa garganta caliza de ‘El Parrizal’: un bello paraje natural donde existe una variada fauna, con especies como la cabra hispánica, jabalíes, águilas, buitres, gavilanes… y donde quedan presentes algunas manifestaciones de arte rupestre.

Cretas

De Beceite se continúa por Fuentespalda para comenzar la tercera etapa al pie de las estribaciones de los Puertos de Beceite. Desde allí, camino a Peñarroya de Tastavins, poco antes de llegar a la población, el visitante se sorprenderá por una magnífico conjunto arquitectónico declarado Monumento Nacional: el Santuario de la Virgen de la Fuente. La rica arquitectura popular de Ráfales con sus fachadas de sillería, mampuesto y su característico revoque azulado; y las calles de La Cerollera salpicadas de bellos rincones en los que todavía quedan muros enlucidos de añil ponen el broche de oro a esta tercera etapa.

Santuario de la Virgen de la Fuente, en Peñarroya

Belmonte de San José es uno de los pueblos más bonitos del Bajo Aragón y también el inicio de la cuarta y última etapa. Una de las visitas imprescindibles es la de la nevera, una impresionante construcción subterránea de más de 10 metros de altura. El aroma del pan horneándose guiará al turista hasta la panadería de La Ginebrosa, donde tras degustar este manjar y unas sabrosas pastas, continuará hasta La Cañada de Verich, pueblo  que también esconde una antigua nevera, recientemente restaurada. En Aguaviva el viajero se despedirá del Bajo Aragón en un entorno natural excepcional que recordará siempre. Alrededor del puente de Canillas, construido en la Edad Media para poder atravesar el río Bergantes, se encuentra una de las piscinas naturales más atractivas de toda la provincia.

Belmonte San José

Por último, la Ruta Rincones Mágicos de Teruel conducirá al visitante por las comarcas del Bajo Aragón, Maestrazgo, Andorra-Sierra de Arcos y Cuencas Mineras para terminar en el Jiloca. En total, 242 kilómetros para descubrir hermosos rincones, bellos parajes naturales y monumentales edificios de la provincia de Teruel.

Alcañiz

El tiempo estimado para recorrer la ruta sin paradas es de 5 horas y 13 minutos y se recomienda realizarla en cuatro etapas. Comienza en Alcañiz, donde sorprenderá su magnífico castillo calatravo y continúa por Calanda para seguir los pasos del genial cineasta Luis Buñuel. Antes de llegar a Mas de las Matas ya se divisa a kilómetros la torre de la iglesia, una de las más altas de la provincia, que invita a hacer una parada. Tras visitar la nevera de Aguaviva y el emblemático castillo templario de Castellote, el primer tramo finaliza en la presa de Santolea, donde en temporada estival se pueda disfrutar de ofertas recreativas como piraguas, padelsurf, patines, pesca y baño.

Calanda

Las Cuevas de Cañart y su impresionante convento de los Monjes Servitas marcan el inicio de la segunda etapa. En Molinos se esconde una preciada joya que la naturaleza ha creado en el subsuelo, el Monumento Natural de las Grutas de Cristal, que sin lugar a dudas, es una parada obligatoria. Consta de dos cavidades principales conectadas entre sí y con el exterior por conductos y pasadizos que salvan desniveles de unos 12 metros. Las fuertes pendientes y cortados rocosos y las numerosas fuentes e imponentes árboles que pueblan Ejulve dan paso a las magníficas formaciones y estructuras geológicas de Aliaga. En esta localidad de Cuencas Mineras pueden contemplarse los últimos 200 millones de años de la historia de nuestro planeta en su Parque Geológico.

Aliaga

En la tercera etapa se llega hasta Hinojosa de Jarque, donde es obligatorio admirar la ermita del Pilar, declarada Bien de Interés Cultural. Siguiendo por Escucha, el visitante puede sentirse minero por un día, primero bajando a 200 metros de profundidad en el Museo Minero; y después subiéndose a un tren en el Parque Temático de la Minería en Utrillas. Con Montalbán se abre la última etapa de esta ruta. Tanto esta localidad, como Peñarroyas, la siguiente parada, están integradas en el Parque Cultural del Río Martín. Segura de Baños con su estructura medieval y Olalla con su torre mudéjar del XVI incluida en el Mudéjar de Aragón, Patrimonio Mundial por la UNESCO, además de ser Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural, completan la Ruta de los Rincones Mágicos de Teruel.

Hinojosa de Jarque

Rutas moteras

Una de las apuestas de la Comarca del Bajo Aragón son las Rutas Moteras, cuatro opciones pensadas para los amantes de la moto. Todas ellas transcurren por carreteras secundarias, reviradas y, por lo general, con poco tráfico, lo que crea un clima perfecto para el disfrute de los moteros en plena naturaleza. Sin duda, esta opción se erige como la alternativa ideal no solo para los bajoaragoneses sino para cualquier visitante amante de las dos ruedas.

La Ruta Tierra y Arte discurre por tramos de carretera increíbles, virados y solitarios. 200 kilómetros para realizar en etapas y disfrutar de un fin de semana de turismo rural en el Bajo Aragón. El viaje comienza en Alcañiz y continúa por Calanda, disfrutando del divertido tramo serpenteante en la carretera A-2406 desde Torrevelilla. En el regreso a la capital bajoaragonesa un apasionante tramo de 10 kilómetros de carretera virada entre Las Parras de Castellote y Aguaviva, están reservados para ti.

La Ruta de los Oasis recorre 84 kilómetros por un paisaje lleno de contrastes entre la estepa y las primeras estribaciones de las sierras del Bajo Aragón. En ella van a aparecer verdaderos oasis en forma de obras hidráulicas, todo un sistema de obras de ingeniería para la regulación de los ríos, creación de acequias y balsas de riego ancestrales, únicas en Aragón. La ruta comienza en La Estanca de Alcañiz y continúa hacia Castelserás, Torrevelilla y Calanda. Es allí cuando, dejando atrás la localidad natal del cineasta Buñuel y siguiendo por la A-226 dirección Más de las Matas, nos encontramos con el embalse de Calanda y el ruido de los motores se silencia para dejar paso al del agua.

La Ruta de las Bóvedas del Frío permite descubrir increíbles pozos de nieve excavados bajo tierra y construidos estratégicamente. Valdealgorfa, Alcañiz, Belmonte de San José o La Cañada de Verich son algunas de las localidades que esconden estas neveras.

La Ruta 232 toma como nombre el número de kilómetros que el viajero recorrerá de forma circular para percibir los contrastes de la comarca del Bajo Aragón. Saliendo de Alcañiz y dirigiéndose a la carretera A-1409 pasando por Castelserás y con dirección a Torrevelilla, ya se pueden ver los olivos y almendros característicos de una zona donde el aceite de oliva virgen extra es su principal embajador.