Los Gaités de la Torre siguen firmes en Torrevelilla… ¡Y crean escuela!

El folclore aragonés tiene en las gaitas, dulzainas y tambores buena parte de su esencia y en unos cuantos pueblos del Bajo Aragón se mantiene la tradición, aunque no sin altibajos. En Torrevelilla han conseguido sumar una nutrida cantera local
Publicado por Beatriz Severino el 10 de junio de 2024

«Lo mejor de haber montado un grupo de gaiteros es esto, los encuentros», dice Ana Belén Tomás, vecina de Torrevelilla mientras señala con la cabeza al pabellón. De dentro salen canciones y más canciones y más canciones. «Ya ves que no hace falta darles mucha cuerda para que se pongan a tocar», ríe Mariano Laviña, compañero de grupo y fatigas. Ambos sujetan sus dulzainas mientras recuerdan los inicios de la agrupación. «Esto de dulzaina tiene el nombre», dicen. Con su risa expresan a la perfección el sentimiento y significado de ser gaitero. «En los encuentros nos lo pasamos muy bien, porque cada uno tiene su trabajo y su vida y es el momento de juntarnos, de tocar, de los piques sanos… Es una maravilla, es de los mejores momentos», dicen. Junio comenzó con el encuentro en Torrevelilla, que siguió al de Valdealgorfa hace semanas. Este sábado 8 toman el testigo Mas de las Matas, pueblo en el que encontraron a la persona promotora de una de las cosas que llevan con más orgullo en Torrevelilla: crear escuela.

Estamos muy contentos y son el principal motivo para seguir porque además tienen una ilusión tremenda», comentan. La cantera de Los Gaités de la Torre son chicas y chicos del pueblo de entre 7 y 16 años y llevan el pulso con la percusión siguiendo las indicaciones del masino Lucas Pina, profesor del grupo y de alguno más. Tras su estancia en Pamplona para estudiar percusión Pina retomó con Los Gaités y lo hizo «por compromiso con la pervivencia de los grupos». Los tiempos no son fáciles porque, por mucho que exista cantera, si no hay nadie que enseñe no se avanza. «Los pequeños vienen con ganas y ellos mismos cuando ensayamos nos piden salir a la calle porque luego se toca en pasacalles», sonríen. Hubo una época en la que tuvieron que buscar clases, unos en otros pueblos como Valdealgorfa, y otros en Zaragoza. «No es fácil encontrar profesor en la zona y tener a Lucas es una suerte muy grande», coinciden.

Los Gaités flanqueados por Ana Belén Tomás y Laviña a derecha e izquierda, y con la cantera bien preparada para el desfile en su pueblo. / L.C.

Fue entre 2007 y 2008 cuando fundaron Los Gaités de la Torre. «La culpa fue de José Dionisio Marqués, que tocaba varios instrumentos y le pedimos que nos enseñara alguno para montar un grupo. Elegimos la dulzaina porque nos parecía muy fácil pero es traicionera», ríe Tomás. Empezaron sin tener nociones de música y ahora, con orgullo, pueden decir lo contrario. «Somos capaces de leer una partitura», apuntan. Todo lo achacan a que tuvieron «muy buen profesor» en ese momento también. «Este es el culpable», dicen señalando a Marqués, que asoma luciendo una camiseta de Los Poputs, el grupo local de rock. Ese día se encarga de la sonorización del concierto que cerrará la jornada de encuentro. Asiente al señalamiento de sus compañeros y añade matices. «Esto lo empecé yo pero la instigadora es esta mujer», ríe señalando a Tomás. «Ella me pidió que les enseñara a tocar algún cacharro de los míos. Yo no lo veía claro porque iba a aprender y podía enseñar lo que a mí me enseñaban en Zaragoza. Como es tan insistente, lo hicimos», añade y es Tomás la que asiente. «A mí se me cae la baba viendo a los críos con esas ganas y lo bien que lo hacen… es una pasada», añade él.

En el XXI Encuentro de Gigantes de Aragón en 2023 en Alcañiz. / L.C.

Los pequeños no se quedan atrás y en el pabellón se suman a los piques. «No van a parar hasta que les pongan la cena y luego, entre el plato y el café, volverán a tocar», vaticinan. En un encuentro se toca a todas horas, que no son muchas y se hacen cortas, y el público se echa a bailar. «La gente mayor recuerda en fiestas salir a esperar a los músicos, que eran un tambor y una gaita, y luego se repartían en casas para dormir y cenar», dicen. Los Gaités de la Torre han tomado el testigo a los músicos ambulantes, y en fiestas estarán en momentos importantes para poner a todos a bailar al son de gaitas y jóvenes tambores.