El pasado 26 de marzo tuvo lugar en Valjunquera un seductor encuentro organizado por la Plataforma Valjunquera por los Paisajes y la Asociación de Empresarios del Matarraña dedicado a ofrecer información sobre las comunidades energéticas locales. A grandes trazos: una fórmula de gestión de la energía basada en la producción sostenible y su consumo en el ámbito municipal.

Las conclusiones de todas las ponencias fueron unánimes al pronosticar que, en lo que concierne a esta apuesta por la electricidad de km 0, "mañana ya es tarde". Es decir, debemos movernos en esa dirección, y hacerlo con la máxima celeridad. Los motivos ya los conocen: el cambio climático, la sostenibilidad, los costes de producción, la soberanía energética, etc. Caben muchos, y cada cual puede asumir aquél que prefiera.

Ante los proyectos de masificación eólica que pretenden arrasar nuestra provincia a través de un modelo especulativo y temporalmente burbujeante, por el que las grandes eléctricas destruyen nuestro territorio, y se llevan tanto la energía (hacia mercados más lejanos) como los ingresos (hacia paraísos fiscales), desde la Asociación Gent del Matarranya siempre hemos trasladado que la generación distribuida (o descentralizada) ha de ser el camino a seguir.

La apuesta de nuestra comarca debe avanzar hacia este tipo de desarrollo, mediante muchas pequeñas fuentes de producción cerca de los puntos de consumo. Esto es, que cada pueblo sea capaz de generar su propia electricidad, o el porcentaje más elevado posible.

Este modelo permite que la generación sea más equilibrada, pudiendo dejar de depender en parte de las grandes centrales; que se reduzcan las emisiones de CO2 usando energías renovables, que son las más adecuadas para ubicarse cerca de los lugares de consumo; y que se utilicen redes de transporte más cortas y eficaces, dada la proximidad del consumidor.

Además, y esto en nuestros pueblos lo entenderemos rápidamente, el fallo de una de las fuentes de producción deja de suponer un grave problema para el sistema eléctrico del resto de municipios. Recuerden las terroríficas repercusiones cada vez que nieva o cae un árbol sobre una línea.

Por otro lado, la generación eléctrica no se sobredimensiona, por lo que no provoca ninguna afectación sobre aspectos tan primordiales como los entornos naturales, los paisajes y los ecosistemas.

Y en último lugar, este modelo sí que permite reducir significativamente los importes de nuestras facturas eléctricas, sin promesas, ni ensoñaciones publicitarias, ni fracturas sociales.

Por lo tanto, ¿no sería deseable que el Matarraña apostara decididamente por este modelo? Es más, ¿y si nos convirtiéramos en una comarca modelo de generación distribuida? Quizás esto sí que supondría verdaderamente un factor de asentamiento poblacional y de desarrollo económico, fundamentado en criterios de auténtica sostenibilidad y soberanía energética.

Frente a sentimientos como el desencanto, la tristeza y el rechazo, que pueden comportar los modelos especulativos de las grandes eléctricas como Forestalia o Capital Energy que vienen a destruir nuestros paisajes, destrozar nuestra economía y aniquilar nuestra identidad, necesitamos actitudes entusiastas que ayuden a conseguir un punto de inflexión capaz de revertir esa tendencia.

Necesitamos ayuntamientos que dinamicen y protagonicen ese cambio de paradigma, y que sean capaces de generar ese entusiasmo a través de proyectos transversales donde todos nos sintamos interpelados. Lejos de lo que nos quieren inculcar, afrontar el reto del cambio climático no debe ser una tarea asignada exclusivamente a esas grandes compañías. Y en el mundo rural, los ayuntamientos deben ser los auténticos protagonistas.

Nuestros ayuntamientos deben potenciar y desarrollar iniciativas que fomenten el autoconsumo, el ahorro y que disminuyan la dependencia energética. Pero también necesitamos de normativas que planifiquen la ordenación de las renovables en el territorio, siempre bajo criterios democráticos como la participación ciudadana, la transparencia y el diálogo.

Podemos elegir entre un Matarraña triste e industrializado, o un Matarraña entusiasta y comprometido, que mire al futuro con ilusión y con el orgullo de sus valores.

Juanjo Pérez. Gent del Matarraña