En esta política de "Sálvame de Luxe", impregnada de la misma inanidad e inconsistencia, en la que los actores políticos parecen empeñados en enmarañarlo todo, voy a tratar de rebobinar la película de espías para resumir la trama.
En campaña electoral, ahí están los debates, Pedro Sánchez sostiene vehementemente que nunca pactará con Bildu y que va a meter en la cárcel a los que, yendo contra el Estado de Derecho, declararon la independencia de Cataluña.
Tras ganar las elecciones, con el 19% de los votos posibles, olvida lo prometido y pacta su investidura y, posteriormente, políticas de Estado, con aquellos que quieren acabar con el Estado. Para ello, el Ejecutivo conformado, no duda en indultar a los políticos secesionistas condenados.
La confianza del presidente del Ejecutivo en estos socios no debe ser mucha, o quiere jugar con ventaja en sus ocultas negociaciones con ellos, porque ordena a la Directora del CNI, con la preceptiva autorización judicial, espiar las comunicaciones de 18 políticos secesionistas.
Cuando estos, ¡pobres víctimas!, se enteran y exigen, junto a miembros del propio Gobierno, explicaciones y dimisiones al Gobierno, se hace el silencio hasta que el Ministro de Presidencia de Presidencia da una rueda de prensa para decir que el Presidente y algunos ministros fueron espiados hace más de un año (¡todos somos víctimas!), obviando que el responsable de la seguridad de los teléfonos es él mismo.
Como unos y otros necesitan un chivo expiatorio para contentar a su parroquia, la ministra de Defensa destituye y sustituye, hay que quitar para sustituir, a la directora de los servicios secretos que cumplió fielmente la ley y las órdenes de Sánchez y Robles, a los que informó de los seguimientos hechos a condenados por ir contra el Estado y la Constitución.
Cuando nuestro portavoz Edmundo Bal afea al Presidente el modo en que se comporta "con los servidores públicos que anteponemos la lealtad a España, a la obediencia sumisa y ciega a este gobierno", él, plagiario de una tesis mediocre, le contesta "que no es capaz ni de conseguir el escaño" en Madrid a pesar de "su cualificación técnica" y "su brillante oratoria".
En resumen: en este "Sálvame" político, la falta de escrúpulos siempre vence a la honradez y el mérito.
Luis Esteban. CIUDADANOS Calanda


Señor, ustedes están donde están y como están por sus propios méritos, pueden sacar pecho o esconderlo, pero no culpen a los demás de sus errores, pactos, comportamientos y resultados.
Sin Comentarios.
CS,siempre lo mismo.