Dice Iris Pérez que 16 es el peor múltiplo de 3. De todo se puede debatir, incluso de esto, para agitar las neuronas. Lo defiende con brillantez en el vídeo que la ha llevado al Mundial de Oratoria junto a otros 28 jóvenes de varios países. Cuenta Iris que en su casa siempre se ha debatido mucho, con sus padres. Todo tiene un porqué; el talento, especialmente.
Una podría pensar que 16 es el peor múltiplo de 3 porque no es múltiplo, claro, pero también porque marca el ecuador de la adolescencia. A esa edad, uno puede instalarse en los gritos, el enfado, el cortisol y la ira; refugiarse en el sofá, las pantallas, los videojuegos, la pereza o la indiferencia. O puede empezar a pensar de forma autónoma, en plena transición hacia la vida adulta, y descubrir todo lo que puede llegar a ser.
Uno siempre se acuerda de lo que sucede a los 16 años. Lo dice hoy Nieves Ballestero en su tribuna, en la página que tienen a la izquierda: no se olvidan las primeras veces.
Quería regalarles este espacio a todas las Iris y a sus familias, a quienes alimentan la curiosidad en casa y no temen una conversación incómoda alrededor de la mesa. Ella se hizo conocida por su maravillosa voz en JoTalent, concurso en el que quedó segunda clasificada. Quizá aquello le abrió las alas, quién sabe.
Lo cierto es que en mayo ganó el Premio Nacional a Mejor Oradora Jurídica en la Liga Española de Debate Universitario y ahora competirá, el lunes 20, por el título mundial. Aunque no le pongamos una pantalla gigante, lo que representa merece un lugar protagonista.
Me gusta que en el vídeo con el que compite hable de la superficialidad de las redes, de la desinformación y del problema de que nadie se detenga a dudar de que 16 sea múltiplo de 3. Nos lanzamos a opinar sin recordar siquiera las reglas de divisibilidad. Compartimos, sentenciamos y discutimos antes de comprobar.
Y, mientras tanto, cada vez resulta más difícil distinguir entre la realidad y aquello que ha sido creado por la inteligencia artificial generativa.
Muchas de las primeras reflexiones serias sobre la libertad, la democracia, el derecho a opinar, la justicia o la igualdad toman forma en esa franja de edad, quizá a los 15, que sí es múltiplo de 3, o incluso antes, a los 12. ¡La tabla del tres se aprende a los 9 y dicen que ya es preadolescencia!
Estamos consiguiendo adormecer demasiado pronto a muchos jóvenes con pantallas, redes y hábitos adictivos y dopamínicos que apenas dejan espacio para conversar, dudar y construir un pensamiento propio. Y, aun así, hay jóvenes que se detienen, comprueban y piensan antes de opinar. En estos tiempos, casi basta con eso para ir a contracorriente.
Cuando pienso en Iris viajo a Yamaguchi, y se lo tengo que agradecer, porque a los adultos también se nos olvidan los lugares esenciales de nuestra vida. En Pamplona, esa mágica ciudad donde estudié Periodismo, hay un parque dedicado a la ciudad japonesa de Yamaguchi. Ese parque se quedó para siempre en mí.
Allí debatíamos sobre asuntos trascendentales y temas absurdos mientras paseábamos, hacíamos botellón o nos enamorábamos, que también era una forma de discutir con la vida. Allí aprendimos, creo que sin saberlo, que las ideas crecen hablando, escuchando y llevando la contraria; que una conversación puede cambiarte más que una clase y que no todas las certezas sobreviven a la mayoría de edad.
Yamaguchi es también el título de la canción de Amaia que Iris eligió para su primera actuación en JoTalent. Pensando y pensando, fíjense, a una se le enredan las ideas hasta llegar a una canción sobre el lugar donde tantos aprendimos a hacernos preguntas.
En estos días tan complejos, en los que la inteligencia artificial multiplica por cero cualquier certeza, necesitamos jóvenes que se atrevan a realizar la operación contraria... dividir prejuicios, restar bulos y elevar la duda a potencia.
Cuidemos a quienes no aceptan una cifra porque la repite una pantalla, ni una falsedad porque acumula millones de clics, ni una opinión solo porque la sostenga una mayoría desinformada. Ojalá Iris gane, premio ya tiene. Algunas victorias empiezan con una operación sencilla que nos obliga a pensar.
Eva Defior. Sexto Sentido


Comparto plenamente este artículo. Ojalá jóvenes y no tan jóvenes contrastaran información antes de creer todas las barbaridades que se ven en las redes. Un saludo
La oratoria merece respeto cuando sirve para explicar una convicción personal; lo pierde cuando sirve para defender cualquier postura. En ese momento deja de ser un ejercicio de comunicación y se convierte en un ejercicio de persuasión y engaño, aunque la verdad quede por el camino.
Buen articulo. Hoy día se ha perdido
el espíritu crítico. La información trata de circular en una sola vía, y hay que contrastar y ver las dos direcciones ó varias. Efectivamente en las redes sociales circulan barbaridades, pero también algunas versiones oficiales de la información son auténtica manipulación. Saludos cordiales.
Una vez más es un placer leerte… madre mía, qué bien, y qué bonito, enlazas las ideas… y ojalá gane Iris