El año 2020, fecha inicialmente prevista para el cierre de las centrales térmicas europeas, no puede suponer una crisis sino una oportunidad para el territorio del Bajo Aragón.
La propuesta de crear un fondo específico desde Europa para la reconversión energética de las zonas mineras dentro de la próxima negociación de los fondos europeos debe ser el inicio de una nueva etapa para revitalizar la zona en torno a la Central Térmica de Andorra. Buscar acuerdos en materias tan sensibles para Aragón, como el carbón, ha sido y es una de las prioridades del Gobierno de Javier Lambán, sensible a la despoblación que azota esta comarca.
Tenemos que buscar fórmulas que permitan un equilibrio en el proceso de transición energética. El objetivo de avanzar hacia una realidad más sostenible, basada en las energías renovables, no puede conllevar un cambio traumático en el territorio ni en la economía de los pueblos del Bajo Aragón. Alargar la vida de las centrales térmicas es una medida necesaria, al igual que se ha hecho en países como Polonia, Italia y Alemania, para no ocasionar daños irreparables en las cuencas mineras.
El nuevo Gobierno de España, el Gobierno de Pedro Sánchez, a diferencia del PP que no ha hecho absolutamente nada en la gestión del carbón, habla precisamente de una transición progresiva hacia las energías renovables y justa con los territorios. No me cabe ninguna duda de la sensibilidad del ejecutivo socialista hacia los pueblos de Teruel, y trabajará incansablemente para que la reconversión del 2020 sea beneficiosa para todos.
No debemos olvidar que el Gobierno de Rajoy ha engañado sistemáticamente a Aragón, porque no ha hecho nada por buscar alternativas a las cuencas mineras. De hecho, el plan para la reconversión del sector a aplicarse en Asturias, Castilla y León y Aragón entre 2013 y 2018, con 250 millones de euros, se ha incumplido sistemáticamente.
Por el contrario, el Gobierno de Javier Lambán ha planteado un plan de actuación en una doble dirección. Por un lado, y desde el primer momento, una gran apuesta por las energías renovables, convirtiendo a Aragón en una de las comunidades líderes en España en este sector. Y por otro, trabajar hacia una coordinación entre administraciones para dotar a la provincia de Teruel de infraestructuras y para fomentar su atractivo para potenciales inversiones. Todo con el objetivo de diseñar una alternativa a la minería de cara a 2020.
La minería y la Térmica de Andorra siguen siendo fundamentales para la economía de Teruel y, por lo tanto, mientras no hayamos encontrado una alternativa, su cierre constituiría una temeridad. Los socialistas pensamos, y para ello trabajamos, que encontrando soluciones y equilibrios sí es posible una transición energética en el Bajo Aragón que permita la creación de puestos de trabajo y el mantenimiento de la vida de nuestros pueblos.

