La ausencia de Presupuestos Generales del Estado y el retraso en la aprobación de las cuentas públicas en Aragón está generando una situación de incertidumbre que afecta enormemente a la financiación de las entidades locales, especialmente a los pequeños municipios del medio rural, dado que estos ayuntamientos, ya de por sí vulnerables debido a la despoblación y a la falta de inversión, dependen en gran medida de las transferencias económicas de las administraciones superiores para garantizar la prestación de los servicios básicos y la puesta en marcha de proyectos para el desarrollo socioeconómico del territorio.

Sin un marco presupuestario aprobado, las corporaciones locales se ven obligadas a gestionar sus recursos sin una previsión certera de los fondos disponibles, lo que limita su capacidad de planificación y ejecución de inversiones. De esta forma, proyectos esenciales como la mejora de infraestructuras, la renovación de equipamientos municipales o el mantenimiento de servicios, quedan en suspenso o se ven ralentizados.

Es el caso por ejemplo de las comarcas, cuyo incremento de financiación por importe de dos millones de euros, comprometido públicamente por el presidente Jorge Azcón, está supeditado a la aprobación de los presupuestos autonómicos. Este incremento de financiación es absolutamente necesario tras varios años de congelación de las transferencias, en los que los costes de la prestación de los servicios se ha multiplicado.

Otro aspecto muy preocupante en este sentido es el acceso a las diferentes convocatorias de ayudas, ya que gran parte de los programas de financiación se retrasan o incluso pueden llegar a desaparecer en una situación de prórroga presupuestaria. Es decir, si ya en un ejercicio con una situación normalizada los plazos de ejecución de las actuaciones son exiguos, ya que se conceden periodos de tiempo que en multitud de ocasiones hacen prácticamente inviable el cumplimiento de los términos establecidos, una tesitura como la actual lo complica todavía mucho más.

Por todo ello, resulta urgente que se priorice la aprobación de los presupuestos estatales y autonómicos, de manera que se garantice la estabilidad económica y la autonomía de las entidades locales. Sin esta base, el riesgo de deterioro del tejido local puede seguir creciendo en un contexto en el que resulta fundamental continuar poniendo en marcha iniciativas que dinamicen la vida de nuestros pueblos.

Aitor Clemente. Ganar / Aguaviva