La A-68 se ha convertido, al igual que el Nudo Mudéjar, en un símbolo más de los incumplimientos del Gobierno de España con el Bajo Aragón histórico. Lo que debería ser una carretera estratégica para la cohesión territorial y el crecimiento económico de nuestro territorio es hoy el ejemplo más flagrante de compromisos rotos por parte del Ejecutivo central. Los retrasos acumulados no solo frenan nuestra competitividad, sino que castigan directamente a nuestros pueblos. Porque no se trata solo de una carretera: se trata de tener las mismas oportunidades que las zonas más pobladas, de no quedarnos atrás y de poder construir un futuro digno.

Frente a esta situación, el Gobierno de Aragón ha dado un paso al frente. Con una estrategia clara basada en la atracción de inversiones, el impulso al tejido productivo y la creación de empleo, está demostrando que otra forma de hacer las cosas es posible. Y los resultados son visibles: cada proyecto que llega, cada empresa que se instala, confirma el potencial de nuestra tierra y el compromiso de un Gobierno decidido a aprovecharlo.

Un ejemplo claro es el centro de datos proyectado en La Puebla de Híjar. Iniciativas como esta no solo suponen inversiones importantes, sino que sitúan al Bajo Aragón histórico en el mapa de los sectores más innovadores de nuestra economía. Son la prueba de que se cree en este territorio, en su capacidad y en el talento de su gente.

Pero hay una realidad que no podemos seguir ignorando: sin las infraestructuras que merecemos, todo ese potencial corre el riesgo de quedarse a medio camino. La ausencia de una A-68 en condiciones no es solo un retraso, es una oportunidad que se escapa, una puerta que no termina de abrirse. Grandes empresas, como Amazon Web Services, ya han advertido de la necesidad de mejorar esta conexión para seguir confiando en nuestro territorio.

La situación es especialmente significativa en Alcañiz, el único municipio de más de 10.000 habitantes en Aragón sin conexión por autovía. Una anomalía difícil de justificar que refleja una falta de compromiso con la provincia de Teruel.

La pregunta es inevitable: ¿a qué está esperando el Gobierno de España? ¿Cuántas oportunidades más deben perderse antes de actuar?

El Gobierno de Aragón ha demostrado que hay ambición, proyecto y capacidad. Se ve en cada inversión, en cada iniciativa y en cada paso hacia un desarrollo equilibrado. Pero ese esfuerzo necesita un aliado. Porque Aragón está preparado para avanzar, lo único que falta es que el Gobierno de España deje de frenar y empiece, por fin, a cumplir sus promesas con nuestra provincia.

Silvia Casas. Diputada del PP en las Cortes - Teniente alcalde de Alcorisa