Hay fechas que no solo marcan el calendario, sino que trazan la historia. Días que, más que una celebración, son una voz que resuena en el tiempo, recordándonos de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. El 8 de marzo es uno de ellos: no un simple día señalado, sino un símbolo de la lucha incansable por la igualdad, de los avances conquistados y de los retos que aún quedan por superar.
Desde aquel lejano 8 de marzo de 1857 en Nueva York, cuando las mujeres trabajadoras salieron a las calles para reclamar justicia, el mundo ha cambiado. Se han derribado barreras, se han conquistado derechos y se han abierto caminos que antes parecían vedados. Pero todavía, en demasiadas ocasiones, la igualdad se plantea como un anhelo más que como una realidad incuestionable.
Nuestra Constitución, en su artículo 14, proclama que todos los españoles son iguales ante la ley, sin distinción alguna. Y sin embargo, las diferencias persisten: en salarios que aún no reflejan el mismo reconocimiento, en puestos de poder donde la balanza sigue inclinada, en debates donde la unanimidad en defensa de la igualdad sigue sin ser un hecho.
No se trata solo de cifras o estadísticas, sino de una convicción profunda: la igualdad no es un favor ni una concesión, es un derecho que no debería admitir matices. Y en este camino, la sociedad avanza con pasos firmes. En nuestra comunidad autónoma, tres alcaldesas gobiernan con determinación nuestras capitales provinciales, una de ellas con el respaldo indiscutible de la mayoría absoluta. En sectores clave como la empresa, la sanidad o los medios de comunicación, mujeres ocupan con solvencia puestos de liderazgo, demostrando que el talento no entiende de géneros, sino de preparación y capacidad.
No se trata de imponer cuotas, sino de garantizar oportunidades. No de proclamar la igualdad solo en discursos, sino de hacerla realidad en cada decisión. La mujer de hoy no busca privilegios, sino el reconocimiento de su valía. Y en este camino, el compromiso debe ser de todos.
Que el 8 de marzo siga siendo un día de reivindicación y de orgullo. Un día para recordar el esfuerzo de quienes nos precedieron y para renovar el compromiso de seguir avanzando. Porque la igualdad no es un destino al que se llega, sino un horizonte que debe guiar cada paso que damos.
José Miguel Celma. PP / Torrecilla de Alcañiz


Que maravilla el cf Torrecilla, que usted también preside.
cuanto tiempo hacia que no metíamos 4 goles.
Felicidades y a por la preferente