Como todo en este 2020 de confinamientos y mascarillas el fútbol regional se vio afectado de lleno por la pandemia. La temporada 19-20 se paró de sopetón cuando todavía quedaban diez partidos por disputarse y muchas cosas por decidir en lo que supuso un coitus interruptus para unos (Alcañiz y Caspe, a 3 puntos del ascenso) y poco menos que un alivio para otros (Andorra, a 12 puntos de la salvación). Ante tal panorama la Federación decidió que sí hubiera ascensos pero no descensos, solución no exenta de polémica pero que (imagino) se tomó pensando en la viabilidad de los clubes.

Sea como fuere, el caso es que la Preferente volverá el 8 de noviembre y la semana pasada se hicieron públicos el calendario y la división por grupos. Albalate, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Caspe, Maella y Utrillas compartirán liga con Cella, Fuentes y Quinto. Los criterios para agrupar a los equipos han sido geográficos, pero el tema da para llenar todo este periódico. Quizá lo ideal centrándose en lo estrictamente deportivo habría sido un sorteo ‘puro’ entre todos los clubes de Aragón, pero imagínense la gracia que le haría a cualquiera de los equipos del territorio tener que ir a jugar un fin de semana a Biescas y al siguiente a Calatayud, por ejemplo. Para muchos supondría un escollo insalvable en sus ya de por sí ajustadas cuentas, así que se ha impuesto la lógica.

El problema del criterio territorial viene al comparar el potencial futbolístico de uno y otro grupo: el del grupo 1 tiene más de Primera Regional que de Preferente, con todo el respeto, justo lo contrario que el de los bajoaragoneses donde la mitad de plantillas tienen mimbres de Tercera División. Este problema se acrecienta al ver que solo 1 de los 10 equipos ascenderá mientras que 3 perderán la categoría. Por si fuera poco, quizá este año el ascenso a Tercera se antoje más necesario que nunca para los clubes que se lo puedan permitir porque, fruto de la reestructuración a nivel nacional (con la creación de la 2ªB Pro), a partir de la temporada que viene la Preferente perderá un puesto en el escalafón y pasará a ser la sexta categoría.

Al haber tan pocos equipos por grupo el fallo se penalizará mucho más por motivos evidentes (no es lo mismo darle tres puntos a tu rival en una liga de 34 jornadas que en una de solo 18) así que muchos partidos serán a cara de perro. Nos espera una temporada apasionante y durísima en la que no extrañaría casi ningún resultado.

Adrián Monserrate