Aunque solo ha pasado poco más de un mes, ya se nos ha olvidado el sempiterno debate que de vez en cuando aparece sobre nuestro huso horario. Volverá a aparecer en marzo y en octubre de 2026. O si hace falta volver a desviar en algún momento el foco social mediático. En cualquier caso habría que explicar antes de qué situación partimos. Lo hacemos desde una anomalía única en Europa y en casi todo el mundo. Y es el hecho de que cuando aquí es medio día, es decir, cuando el Sol está en su punto más alto y son las 12.00 hora solar, en nuestros relojes marca las 13.00 en invierno y las 14.00 en verano. Llevamos una hora más en invierno (GTM+1) y dos horas más que el sol en verano (GTM+2). GTM es la abreviatura de Greenwich Mean Time. El meridiano 0º o de Greenwich, que casualmente cruza el Matarraña y otros lugares del mundo como Londres capital. Allí, en la capital británica ahora es mediodía cuando el Big Ben y todos los relojes marcan las 12.00. También en Rabat, en Lisboa y en Dublín ¿estoy diciendo que España debería llevar la hora de Reino Unido, Irlanda, Marruecos y Portugal? Probablemente sí. No es lógico que llevemos la hora de Italia, Polonia y Alemania. Y más delirante sería aún llevar en invierno el GTM+2. Además España en toda su historia se guiaba por la hora solar. Se cambió arbitrariamente en 1940.

Esto condiciona nuestro día a día. Aunque realmente no somos tan diferentes en algunos de nuestros hábitos si hacemos caso del sol. Nos sentamos a comer entre las 13.30 y las 15.00, lo que traducido a hora solar es entre las 12.30 y las 14.00 en invierno y las 11.30 y las 13.00 en verano, que son las horas a las que nos sorprende que coman nuestros vecinos europeos (lo de las cenas ya es harina de otro costal). Se trata de la misma hora solar a la que comen los italianos, alemanes e ingleses. Sólo que en su reloj sí que marca mediodía; las 12.00. Pero en el nuestro no. Marca horas de más. Otros hábitos en cambio son menos deseables: probablemente seamos los occidentales que más madrugamos y los que más tarde nos acostamos, porque aquí todo se empieza pronto, de forma simultánea que en el resto de Europa donde ha salido el sol una o dos horas antes. Pero a la vez, aquí todo dura hasta muy tarde. El ocio, las películas o noticiarios, el trabajo, las cenas… El resultado es un país con poco tiempo libre y mal dormido.

¿Y qué sucedería ahora si aún siguiésemos con el horario de verano? En Valderrobres y Alcañiz saldría el sol a las 9.20 aproximadamente. Todo el mundo se levantaría de noche y los estudiantes harían sus dos primeras clases de noche. Con ese horario se haría de noche a las 18.30 y no a las 17.30 como ahora. Algo que tampoco tendría impacto en la hostelería que tanto pone el grito en el cielo con el horario de invierno. Y ya si lo trasladamos a lo local tampoco importa demasiado porque apenas tenemos ya bares abiertos en muchos de nuestros pueblos, pero ese es otro tema.

Es divertido ver también cómo esto de los husos horarios es utilizado políticamente. Para desviar la atención por algunos y también, como siempre, por los independentistas. Llegué a escuchar que los nacionalistas gallegos y catalanes se inventaron un ‘horario galego’ y un ‘horari catalá’, que no es otro que el GTM 0, es decir, llevar la hora que le toca a toda la España peninsular e Islas Baleares ¡fabuloso! También subrayar que en el archipiélago canario llevan el mismo desfase que en la península, ya que allí el sol sale 1 hora más tarde que aquí. Deberían estar en el GTM-1. Pero por mucho que no nos pongamos de acuerdo tampoco en esto, la realidad es que por mucho que queramos ir con un GTM+2 o +3 o -4 el sol va a seguir saliendo y poniéndose a la misma hora y mañana el día durará aproximadamente 9 horas y 15 minutos y la noche 14 horas y 45 minutos.

Javier de Luna. Meteorólogo