Durante los últimos años, determinadas zonas del territorio están siendo, especialmente, afectadas por inclemencias meteorológicas de toda índole, sucedidas a lo largo de las cuatro estaciones del año. Estos sucesos pasan por las fuertes tormentas que producen desbordamientos de ríos, como el caso del río Regallo en Andorra; también las nevadas históricas caídas en los años 2020 y 2021 o las fuertes granizadas que sorprendieron a diversos municipios del Bajo Aragón estos días atrás.

Estamos viendo, cada vez con más frecuencia, las consecuencias del cambio climático. Es momento de que las administraciones se pongan al frente para establecer un debate sobre algunos hechos con los que se están encontrando numerosos vecinos. Es cierto que se han mantenido reuniones para tratar problemas, que estos fenómenos atmosféricos, suponen a agricultores y gente del campo en la producción de sus cosechas y explotaciones; también se han sometido a debate y han obtenido respaldo otros sectores industriales que también se han visto afectados. En cambio, es posible que se esté dejando de lado al ciudadano, como individuo, y aquí es donde me gustaría incidir.

Desde el Ayuntamiento de Andorra vamos a liderar aquello que, en estos momentos, están reclamando gran cantidad de vecinos. Estos días, se ha visto como muchas compañías de seguros ofrecen coberturas de fenómenos atmosféricos, que ciudadanas y ciudadanos pagan escrupulosamente año tras año. La sorpresa viene cuando se tiene que hacer uso de esta cobertura y se empieza a detectar, que tras esta última granizada, el término "siniestro total" está siendo redundante y excepcional. Este hecho supone que muchos ciudadanos, que creían tener su vehículo protegido gracias a la cobertura de fenómenos atmosféricos, no habían sido advertidos de que la aseguradora puede tasar su bien por un precio y, después, sea el propietario el que decida si asume o no esa cobertura. El principal problema que se han encontrado es que sus coches se han tasado por un valor muy inferior a lo que supone el arreglo de los desperfectos causados y ahora resulta que nadie se hace responsable de la reparación de estos vehículos.

No niego que se haya procedido tal y como exige la regulación y la legislación vigente, pero si tengo claro que es el momento de establecer un serio debate sobre esta grave injusticia e indefensión que sufren los ciudadanos ante desastres como el que hemos vivido en el Bajo Aragón durante estos días. En estos casos es cuando las administraciones debemos de acompañar a las vecinas y vecinos en esta reclamación, que entiendo, que no está regulada de forma, al menos, justa.

Antonio Amador - PSOE Andorra