La Fundación Santa María de Albarracín constituye todo un ejemplo a seguir en la tarea de devolver vida a territorios que se encontraban con problemas de despoblación y de envejecimiento. Por eso ha recibido a lo largo de su existencia numerosos reconocimientos. En 2013 recibió la Medalla al Mérito Turístico del Gobierno aragonés.
Con anterioridad, Hispania Nostra y Europa Nostra reconocieron este trabajo de conservación del patrimonio. Y en octubre de 2019 Albarracín fue distinguida por la Fundación de Richard H. Driehaus, por su lucha por la protección del patrimonio de las localidades españolas y la arquitectura tradicional y artesanal, distinción que recibieron dos personas muy ligadas a Albarracín: el arquitecto Antonio Almagro y el gerente de la Fundación, Antonio Jiménez.
En la celebración de San Jorge de este año, el Gobierno aragonés concedió la Medalla del Mérito Cultural a Antonio Jiménez, responsable desde sus inicios de la Fundación Santa María de Albarracín. Reconocían su labor como gerente en la promoción del patrimonio cultural aragonés, particularmente en Albarracín.
Conocí el precedente de la Fundación, las Escuelas Taller que dirigía Antonio Jiménez. Trabajaba entonces yo en la Diputación General de Aragón, con el consejero de Economía, el turolense Santiago Lanzuela. Desde el principio, el que luego sería presidente de Aragón, apoyó a la Fundación. Un apoyo que luego han continuado todos los gobiernos que se han sucedido, sabiendo integrar en la Fundación al Gobierno aragonés, al Obispado de Teruel y Albarracín, a Ibercaja y al Ayuntamiento de la localidad.
Estos casi 30 años de vida de la Fundación Santa María de Albarracín han contribuido al desarrollo turístico, lo que ha hecho posible el mantenimiento del tejido económico y social de Albarracín y de los pueblos de su Comunidad. Se han generado empleos directos e indirectos y se han potenciado los gremios especializados en restauración, con la recuperación de numerosos inmuebles, así como la restauración de innumerables piezas de arte.
Carlos Sauras. Sobre el papel

