Voy a continuar con el asunto de la alimentación de hace un mes. Ya nos podemos olvidar de la leche de almendras, de avena, de soja y todas esas modernidades. La ciencia ha encontrado la leche del futuro, el Santo Grial de la nutrición, el elixir maravilloso a nivel nutricional.

La leche de cucaracha.

Antes de gritar: ¡QUÉ ASCO! ―yo también lo hice―, os cuento por qué tenemos que conocer esta rareza.

Resulta que la leche de la cucaracha escarabajo del Pacífico (Diploptera punctata, para los amigos) es tres veces más nutritiva que la leche de vaca. Hablamos de un alimento completo con proteínas, carbohidratos, grasas, los nueve aminoácidos esenciales, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales. Es como si la naturaleza hubiera escondido la panacea alimenticia debajo de la piedra más infecta.

Y no es leche como la que conocemos. Esta viene en formato premium: cristales brillantes que parecen diamantes. ¡Hasta parece elegante! Los cristales se forman en el intestino de los embriones de cucaracha.

Ahora viene cuando la cosa se pone... interesante. Para obtenerla, primero hay que matar a la cucaracha hembra embarazada y a sus bebés no natos. Luego se abre delicadamente su abdomen y se extraen los cristales. Todo muy artesanal. Cada cucaracha produce una cantidad microscópica, así que para conseguir 100 gramos del producto, necesitamos matar más de 1.000 cucarachas.

Ya lo imagino: «Leche de cucaracha orgánica, obtenida de forma sostenible». «Cristales de proteína extraídos a mano». Los influencers de Instagram haciendo stories echándola en el café o los cereales.

Pero aquí viene el pequeño detalle que los científicos mencionan de pasada: para abastecer al mundo necesitaríamos criar billones de cucarachas y después asesinarlas. Nada raro, vamos. Aunque, tal vez no estemos preparados para beber jugos intestinales de insectos muertos.

Y así, llegamos al punto donde uno se pregunta: ¿realmente necesitábamos esto? ¿Era tan urgente mejorar nuestras opciones lácteas que había que ir a buscar inspiración en el sistema digestivo de los insectos? ¿No teníamos ya suficientes tipos de leche?

No digo que no sea impresionante. Tampoco digo que la investigación no sea fascinante. Pero quizá hay líneas que no necesitamos cruzar. Quizá podríamos haber dejado a las cucarachas en paz.

En fin, la próxima vez que alguien os ofrezca un café con leche especial, preguntad primero de dónde viene. Por si acaso.

Miguel Gardeta. No puedo callar