Andorra y los 10 municipios afectados por el Nudo Mudéjar siguen a la espera de políticas que enmienden las últimas decepciones sobre el futuro del Nudo, al reducir el macroproyecto renovable, que pasaría de 1.800 MW a 406. El Gobierno aragonés se reunió con los municipios implicados y el Ayuntamiento de Andorra tuvo ocasión de exponer el pasado día 31 en el Ministerio para la Transición Ecológica la inquietud generada.

Es difícil confiar a ciegas en la promesa de que los MW sobrantes se adjudicarán a otras empresas para que toda la energía quede en uso. El ayuntamiento, los vecinos y el resto de los pueblos no pueden quedarse tranquilos cuando han conocido una demora insufrible en los planes de reindustrialización. Hace seis años que se cerró la Térmica y «a día de hoy no ha llegado nada», afirman. Esperaban «más compromiso de Endesa». Para el PP de Teruel, el ejecutivo central actuó con muchísima prisa en demoler la térmica, «pero no para materializar los compromisos adquiridos». Para los sindicatos es «otra tomadura de pelo más». El Gobierno aragonés exige al Gobierno central que se busquen medidas porque «a ello se comprometieron».

Lo que está pasando no extraña demasiado. En 2003 vi por primera vez el paisaje sin la chimenea de la térmica, que 250 kilos de explosivos redujeron a 25.000 toneladas de escombro. Sentí pena y enfado, como la inmensa mayoría de la gente de esta tierra. Muchos pedimos que se le perdonase la vida a este símbolo de la minería de Andorra y del Bajo Aragón Histórico. Una chimenea de 343 metros, la tercera infraestructura más alta de España y parte del patrimonio histórico industrial.

En esa ocasión no hubo autoridades ni invitados a la voladura. Sí los hubo en la demolición de las tres torres de refrigeración, ocasión en que se oyeron algunos aplausos de los invitados, cuando las torres ya estaban en el suelo. Debió ser un aplauso a lo bien que se da a algunos tirar y derruir. Desde lejos, la inmensa mayoría de la gente —entre los que me encontraba— guardó un silencio abrumador. Se cerraba una etapa de la que no querían dejar ningún recuerdo. Lo que sí queda es exigir que se cumplan los compromisos de inversión y de empleo.

Carlos Sauras