Entrados en diciembre, el año toca a su fin y antes de dar comienzo a una nueva etapa es momento de reflexionar y hacer balance del año que dejamos a nuestras espaldas.
Ha sido y está siendo un año en el cual el enfrentamiento político y social en la calle está en máximos históricos, algunos dicen que desde el año 36 la sociedad no estaba tan dividida. División alimentada muchas veces y sobre todo entre la gente joven por las redes sociales en general y algunos medios de comunicación, los cuales dan una visión sesgada de las noticias en función de qué pie cojean.
Considero que la sociedad tiene que estar por encima de esto, tener un sentimiento crítico, independiente, y valorar todo lo acaecido a nuestro alrededor de una forma objetiva e informada, independientemente de si somos rojos o fachas (como les gusta encasillarnos), porque entre el negro y el blanco hay una amplia gama de grises y las opiniones son como el culo, cada uno tenemos la nuestra y eso es respetable.
Está siendo el año de la crispación política, del donde dije digo digo Diego, de la corrupción (una vez más), del desacuerdo, de la inflación, del crecimiento macroeconómico, de la presión fiscal, de las lucecitas que intentan alumbrar encima del coche si tienes una avería, y ahora de la peste porcina, con especial preocupación en nuestras comarcas por su importante peso económico y social del sector.
Mis deseos para el año próximo no es otro que prime el sentido común, tanto en la vida cotidiana como en los parlamentos, que nos podamos sentir todos orgullosos del país en el que vivimos, que defendamos todo ese conglomerado de servicios y derechos que han hecho de nuestro estado de bienestar un ejemplo, que la seguridad y la propiedad privada estén garantizadas, así como el acceso a una vivienda, trabajo digno y el sistema de pensiones.
Juntos podemos hacer de nuestro país un lugar mejor, siempre en positivo, con sensatez y perseverancia, desde un punto de vista de acción colectiva y con responsabilidad política. Esperemos que al año que viene prime el sentido común y el interés general. Salud y buen puente a todos.
Roberto Rabaza. PAR / Tronchón

