Todos los tiempos tienen sus debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades (DAFO), es decir, tienen dos aspectos negativos y dos positivos, y lo cierto es que los negativos pueden ser la antesala de los positivos. Hasta aquí llega el optimismo.

Todo esto viene a cuento porque estoy seriamente preocupado por la situación internacional. Estamos entrando en una fase que, siendo benévolo, se me antoja muy complicada, máxime si la comparo con aquello que tantas veces expliqué a mi alumnado como causas de la Primera y luego de la Segunda Guerra Mundial, donde siempre acababa sentenciando que ambas «se veían venir». No quiero pecar de abuelete, ni realmente creo que llegue una Tercera Guerra Mundial (al menos como las que del siglo XX), pero los paralelismos causales son inmensos.

El rearme, la ampliación de los ejércitos y el servicio militar obligatorio ya se dieron en ambos casos, y lo malo es que cuando estás muy armado te crees que eres invencible. Las rivalidades psicológicas, la vuelta a los odios ancestrales, el revanchismo entre bloques y/o países ya sucedieron antes. Las rivalidades económicas, primero por el colonialismo y luego por la crisis del 29, también estuvieron en la antesala de las dos guerras y el proteccionismo económico fue causa clave de la Segunda.

Y no hablemos de las rivalidades territoriales y las ansias anexionistas (Balcanes, Alsacia-Lorena, Egeo, Polonia, territorios de habla alemana…). Muchos países europeos se tornaron ingobernables e incapaces de generar estabilidad y de legislar, debido al auge de nuevos partidos (comunistas y fascistas), que fragmentaron el arco parlamentario. Hubo hiperliderazgos cada vez más autoritarios, como los de Hitler, Stalin o Mussolini.

Pero lo peor fue la política de hechos consumados llevada a cabo por las grandes potencias y la inoperancia de la Sociedad de Naciones (precursora de la ONU), lo que facilitó las agresiones puntuales a Manchuria, Etiopía, Austria, Checoslovaquia… y finalmente Polonia. Sin olvidarnos de guerras vicarias, como la sufrida por nuestro país entre 1936 y 1939.

También les decía a mi alumnado que la Historia es la asignatura más importante y quien no la sabe acaba repitiéndola… Y ahora, busquen paralelismos con el presente y feliz futuro.

Manuel Siurana. Tierrea de frontera