Este fue el grito que se escuchó el pasado 18 de agosto en Utrillas y Alcañiz, durante las concentraciones convocadas por este colectivo. Un lema sencillo, pero rotundo, que resume una verdad que este verano hemos podido comprobar de cerca en nuestras comarcas: quienes protegen nuestros montes y nuestros pueblos no son prescindibles ni pueden ser tratados como un recurso temporal.

Los incendios de Ejulve y La Cerollera, más los importantes fuegos del resto del país, han mantenido en vilo a la población de nuestras comarcas, han obligado a activar todos los recursos disponibles y han vuelto a evidenciar una realidad que no podemos ignorar: los incendios son una grave amenaza para nuestros pueblos, nuestros montes, nuestra economía rural y nuestro patrimonio natural.

No se trata solo de contabilizar hectáreas afectadas, daños materiales o intervenciones de emergencia. Cada incendio supone una herida para un territorio que ya afronta importantes dificultades: despoblación, abandono de usos tradicionales, pérdida de actividad agraria y ganadera y falta de una gestión forestal continuada. Nuestros montes necesitan atención durante los doce meses del año, no únicamente cuando el fuego ya se ha declarado.

Militantes de CHA estuvimos presentes en las concentraciones para trasladar nuestro apoyo a un colectivo esencial para la seguridad de la ciudadanía y la defensa del territorio. Quienes trabajan en primera línea, arriesgando su vida para proteger nuestros pueblos y nuestros montes, merecen reconocimiento, condiciones laborales dignas, estabilidad y recursos suficientes.

Los bomberos forestales son fundamentales en la extinción, pero también en la vigilancia, la prevención y la recuperación de las zonas dañadas. Su experiencia y su conocimiento del territorio resultan decisivos para anticiparse a los riesgos y reducir la magnitud de los incendios. No pueden ser un servicio estacional ni una respuesta improvisada cuando ya se ha declarado una emergencia.

Desde CHA reclamamos que se escuche el hartazgo expresado desde el territorio y que el Gobierno de Aragón dé explicaciones por la tardanza en solicitar ayuda europea ante la situación provocada por los incendios. En momentos de emergencia, la respuesta institucional debe ser ágil, coordinada y proporcionada a la gravedad de los hechos. Aragón no puede perder oportunidades de acceder a recursos para reparar daños y fortalecer la prevención.

Defendemos una estrategia integral: reforzar los servicios públicos de prevención y extinción; consolidar plantillas profesionales durante todo el año; impulsar una gestión forestal activa; apoyar la ganadería extensiva y los aprovechamientos tradicionales; y aplicar políticas que fijen población y actividad en el medio rural.

El Bajo Aragón no puede vivir cada verano pendiente de una columna de humo. «¡Bomberos forestales, fundamentales!» no es solo un lema: es una reivindicación de justicia para quienes nos protegen y una exigencia de futuro para nuestros pueblos.

Marco Negredo. CHA / Cuencas Mineras