En 2025, los doce discos de estudio de The Beatles me sirvieron de inspiración para escribir unas historias para La Comarca. De cara a 2026 he rebuscado entre mis notas, intentando encontrar alguna idea novedosa. Estos apuntes los tengo repartidos entre papeles sueltos y libretas. Las libretas tienen títulos: De lo bueno, El porqué de las cosas y Mis mierdas.
De lo bueno es una libreta negra donde apunto recetas novedosas y de tradición que selecciono aconsejado por mis papilas gustativas. En El porqué de las cosas (que por ahora son dos libretas) anoto asuntos como el experimento de las neuronas «Jennifer Aniston», de Rodrigo Quian Quiroga, o por qué algunas setas son fosforescentes. En Mis mierdas escribo, sobre todo, ideas, además de cosas del vivir; también recojo recomendaciones literarias y discográficas.
Hoy he ojeado las que he encontrado de Mis mierdas (quince, pero sé que hay más en algún sitio). Muchas ideas no me han parecido tan buenas como seguramente me parecieron cuando las apunté, pero algo se puede rescatar. Me ha sorprendido la cantidad de cosas que me han pasado; vivir más de sesenta años deja mucho material: murió mi madre, nació mi hija, me casé; he tenido varios accidentes de tráfico; he sido conejillo de Indias de fisioterapeutas escandinavos; he navegado por mar y por río; he participado en la construcción de puentes flotantes y en la extinción de un par de incendios; detoné kilos de TNT; jugué al blackjack en antros de dudosa legalidad; dejé de fumar; fui árbitro de fútbol; recuperé música tradicional; he grabado discos; he dado conferencias; fui lector compulsivo de cómics; hice dos podios en carreras de cross; gané dinero y varios trofeos en opens y torneos con mis Harrows Atlantis (a los años, la ferralla «decorativa» la tiré a la basura y los dardos los regalé a un saxofonista); he convivido con amigos y con asesinos; me ha dañado la falsedad y la verdad, me ha regocijado la amistad; nací extranjero; me intentaron marcar con una botella; viví de cerca el lado oscuro de los ochenta; participé en reuniones clandestinas junto a históricos objetores de conciencia y en poco anunciadas asambleas de vecinos; participé en una obra de teatro; escribí una obra de teatro; se han muerto amigos —que a ratos echo de menos— por suicidio, accidente, sida, sobredosis, infarto, cáncer y más; he tratado con escritores, científicos, deportistas, artistas de todas las disciplinas, políticos, hombres y mujeres ricos de verdad e indigentes; con gentes de discursos interesantes y otros de discursos simplemente insustanciales, también infames o, incluso, sin discurso; gané un torneo de ajedrez en 1979.
No guardo recortes de prensa ni entrevistas en las que fui protagonista, ni la mayoría de los discos que he grabado; tampoco me he fotografiado con la gente «destacada» con la que he coincidido: simplemente los observé, escuché y, de algunos, anoté nombres y sensaciones.
Este año voy a escribir sobre lo encontrado entre Mis mierdas.
Coco Balasch. Asomado a mi ventana.

