Durante estos días de descanso, de reencuentros con familiares y amigos, en los cuales la familia se consagra como institución para la celebración de las festividades navideñas no paraba de venirme a la mente cual era el significado real de estos días. Desde un tiempo a esta parte, estamos dejando de lado nuestras tradiciones, nuestra cultura y nuestras raíces.

No paraba de oír la expresión «Felices Fiestas», totalmente perpleja, pensando que me estaba perdiendo algo. ¿A qué tipo de fiestas se estaban refiriendo? Porque en mi caso, la expresión «que pases felices fiestas» la uso cuando se acercan nuestras fiestas patronales de San Macario, por ejemplo. Por eso, el uso correcto sería desear que se pase una Feliz Navidad, sin olvidar los valores que se asocian tradicionalmente a la Navidad: esperanza, fe y encuentros para conmemorar el nacimiento del niño Jesús y la llegada de los Reyes Magos.

Cierto es que no podemos dar por supuesto que todos seamos católicos; pero debemos respetar esa fe, que es la base de nuestra civilización. Aunque a muchos no les guste, es la base de nuestras costumbres más arraigadas y de todas nuestras celebraciones. Y el respeto tiene que ir en ambas direcciones, no se puede atacar a unos para defender a otros. Estos ataques, habitualmente provenientes de la izquierda y del movimiento ‘woke’, quieren que nos avergoncemos de nuestras tradiciones y del motivo real de las mismas: el nacimiento de Jesucristo. Otras preguntas serían… ¿qué es lo que realmente ofende? ¿la imagen de familia tradicional? Y añado, ¿por qué estamos demonizando unas tradiciones -como viene sucediendo los últimos años con muchas Cabalgatas de Reyes totalmente desvirtualizadas- para ensalzar otras, imponiendo la visión de unos por encima de la de otros? ¿Quiénes son los totalitarios entonces?
Respeto y libertad. Merecemos vivir en una sociedad donde lo que pasa de verdad nada tiene que ver con lo que constantemente nos dicen que tendría que pasar.

Aroha Rochela. Vox / Andorra