Con la llegada de San Isidro, patrón de los agricultores, muchos políticos se han calzado las botas y han bajado al campo a hacerse la foto, a brindar con vino de la tierra y a prometer lo que luego nunca llega. Está bien que a los agricultores profesionales nos acompañen estos días, pero lo que de verdad pedimos es que se acuerden de nosotros los 365 días del año y, sobre todo, que escuchen a la gente del campo.

Hace unos días escribí unas líneas sobre la situación de la Oficina Comarcal Agroambiental (OCA) de Muniesa, donde la falta de personal está lastrando el servicio. Lamentablemente, no se trata de un caso aislado ni excepcional: es una realidad que afecta a toda la provincia de Teruel.

Una vez más, somos los grandes olvidados. Por cierto, en Muniesa seguimos igual: la situación de falta de personal continúa sin solución, y eso tiene consecuencias directas sobre los agricultores que dependen de esa oficina.

Hoy quiero centrarme en la OCA de Alcañiz. No es solo una oficina que atiende a su comarca; es clave para el desarrollo de grandes proyectos agrarios en toda la provincia. Uno de ellos es la Concentración Parcelaria de Muniesa, que ya cuenta con el respaldo de los propietarios y cuyos terrenos están estudiados y evaluados. Sin embargo, el proceso se paraliza cuando llega a la administración. ¿El motivo? Otra vez, la falta de personal.

La OCA de Alcañiz acumula ya dos bajas laborales de larga duración sin cubrir. A eso se suma la ausencia práctica al haber una vacante con reserva de un ingeniero agrónomo (el titular está liberado sindicalmente), un veterinario, un delineante (vacante desde septiembre de 2023) y dos oficiales primeros agrarios. Además, hay previsión de que al cumplir los tres años en su puesto haya nuevas plazas vacantes próximamente.

Con este panorama, proyectos fundamentales como las concentraciones parcelarias se ven frenados. Y así demuestra una vez más la DGA el «apoyo» que brinda a un sector que fija población en nuestros pueblos los 365 días del año.

Por eso, desde aquí pido al consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón que no se quede en los discursos y defienda de forma decidida los intereses del campo. Que apueste sin reservas por la concentración parcelaria como una herramienta estratégica para modernizar el sector y garantizar su futuro frente a otros proyectos ajenos a la agricultura que, demasiadas veces, nos imponen desde fuera.

Y al director general de Función Pública, le pido que actúe con urgencia para cubrir las plazas vacantes que están paralizando el trabajo diario en el medio rural. Que no se escude en la burocracia mientras las oficinas agrarias languidecen por falta de personal.

Aunque sea con nombramientos provisionales: lo urgente no puede esperar. Lo dicen los agricultores de los pueblos que, con suerte, completaron hace años sus concentraciones parcelarias. Y lo digo yo: en un campo cada vez más burocratizado, los interminables listados de parcelas nos alejan de tener explotaciones viables y atractivas para las nuevas generaciones.

Por favor, si hay alguien ahí arriba, que trabaje por cubrir las plazas vacantes en el medio rural. Aunque sea de forma provisional. Porque como ciudadano turolense y aragonés tengo derecho a recibir un servicio público digno, y no podemos permitir tener proyectos claves «abandonados» en los fondos de los cajones.

Raúl Blasco. Teruel Existe Muniesa