Hoy hemos visto un cartel en la puerta de la OCA de Muniesa:
«HASTA PRÓXIMO AVISO LA OCA DE MUNIESA PERMANECERÁ CERRADA.»
Y no, no es una avería puntual, ni un cambio de horario. Es el reflejo (otro más) del abandono institucional que sufre el medio rural aragonés. Esta vez, negro sobre blanco. Literalmente cerrado.
En esta oficina comarcal llevamos más de seis meses sin cubrir dos plazas clave y acumulando bajas. El resultado era previsible: sin personal, sin servicios. Pero nadie ha querido escuchar.
Ni las manifestaciones de agricultores y ganaderos en noviembre. Ni las cartas enviadas a la Consejería. Ni los artículos publicados en la prensa advirtiendo del colapso.
Hoy directamente nos dejan sin oficina. Sin técnico agrícola. Sin atención veterinaria. Sin apoyo para la PAC. Sin un lugar donde acudir. En plena campaña, con pagos atrasados, con controles encima y con explotaciones que seguimos sacando adelante a pulmón.
Y lo más grave es que no hay siquiera una solución provisional. No hay personal de refuerzo, ni desplazamientos puntuales, ni explicaciones claras. Solo un cartel y un silencio que duele.
Aquí nadie pide milagros. Solo pedimos que las oficinas rurales funcionen. Que se respeten los servicios básicos. Que no se despida a quien estaba trabajando y que, al menos, se busquen soluciones temporales (que funcionen) si las definitivas tardan.
¿De verdad es tan difícil? ¿De verdad somos tan invisibles?
Cerrar una OCA es mucho más que colgar un cartel. Es romper un puente entre la administración y el territorio. Es cortar el primer eslabón que nos une con quienes se supone que gestionan el campo. Es decirnos, una vez más, que aquí no importamos.
Quiero aprovechar también para expresar mi agradecimiento a la oficina de Montalbán, cuyo equipo profesional ha estado resolviendo con esfuerzo y dedicación las tareas administrativas urgentes que normalmente gestionaría la OCA de Muniesa. Sin embargo, somos conscientes de que no tienen la capacidad para absorber todo el volumen de trámites que debería gestionarse localmente si la oficina de Muniesa estuviera al 100% operativa.
Y aún así, seguimos. Porque creemos en lo que hacemos. Porque el campo no se cierra «hasta nuevo aviso».
Raúl Blasco. Agricultor, ganadero y concejal de Teruel Existe en Muniesa

