El miércoles, desde Calanda, levantamos la voz para decir algo que debería ser incuestionable: Ceuta no está sola. Ceuta es España y los ceutíes son españoles.

Lo hicimos desde un municipio del interior, pero con la convicción de que la solidaridad entre españoles no entiende de distancias. Lo que sucede en Ceuta nos afecta a todos, porque defender una frontera española es defender todas nuestras fronteras y proteger la seguridad, la libertad y la convivencia de todos los ciudadanos.

Quiero también felicitar a los miles de españoles que estos días han salido masivamente a las calles y han llenado plazas en distintos puntos de nuestro país para expresar, de manera pacífica y democrática, su apoyo a Ceuta. Cuando la sociedad sale a la calle de forma cívica para reclamar que España sea defendida, la política tiene la obligación de escuchar.

Y debería escuchar especialmente el Gobierno de Pedro Sánchez.

Porque resulta difícil comprender algunas de sus contradicciones. No se puede hablar de control de fronteras mientras se transmite debilidad ante quienes pretenden utilizarlas como instrumento de presión. No se puede reclamar solidaridad europea sin exigir, al mismo tiempo, responsabilidad y cooperación a quienes deben colaborar en el control migratorio. Y no se puede confundir la defensa de nuestras fronteras con insolidaridad.

Defender la frontera y defender los derechos humanos no son posiciones incompatibles. Son obligaciones que deben cumplirse simultáneamente.

España necesita una política migratoria seria, ordenada y previsible. Una política basada en la legalidad, la cooperación internacional, la protección de las personas vulnerables y, al mismo tiempo, en un control efectivo de nuestras fronteras.

Y para ello nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad necesitan algo esencial: medios, respaldo y una posición clara del Gobierno de España.

Desde el Partido Popular lo tenemos claro: la seguridad de los españoles no puede depender de improvisaciones ni de intereses políticos coyunturales. Ceuta, Melilla, Canarias y nuestras fronteras necesitan una política de Estado.

Ayer Calanda reconoció también a la Policía Nacional, Guardia Civil, Fuerzas Armadas, servicios de emergencia, sanitarios, trabajadores sociales, entidades humanitarias y voluntarios que están trabajando para recuperar la normalidad. Ellos representan lo mejor de España: servicio, compromiso y responsabilidad.

Nuestro mensaje no es contra nadie. Es a favor de España.

Frente a la división, unidad.

Frente a la improvisación, responsabilidad.

Frente a la presión, firmeza.

Y frente a cualquier intento de enfrentar seguridad y solidaridad, sentido común.

España puede ser firme y solidaria. Puede defender sus fronteras y respetar los derechos humanos. Y debe hacerlo con una sola voz.

Porque cuando una parte de España necesita al resto, España entera debe estar a su lado.

Ceuta no está sola.

Ceuta es España.

Y España debe defenderse.

¡Viva Ceuta!

¡Viva Calanda!

¡Viva España!

Alberto Herrero. PP / Calanda